Tiene un aspecto tan espectacular como esperas. Solo puedes quedarte atónito ante la precisión de la naturaleza y de las personas que han dedicado su vida a capturar sus maravillas.
Tiene suficientes elementos en común con 'Game of Thrones' para ocupar el lugar que dejó esa obra maestra en el corazón de la audiencia y en sus listas de películas.
Todo es delicioso y está hecho con confianza y elegancia. Las parodias son fabulosamente divertidas, las bromas geniales y las actuaciones maravillosas.
Con su guion austero y malicioso y su rechazo a reinventar a la duquesa como un icono del movimiento feminista, es el mejor tributo que se le podía haber hecho.
Disfrutar de momentos con Naomi Campbell y su equipo resulta sumamente entretenido, casi en exceso. Se convierte en un cautivador festival de nostalgia.
Un documental más audaz no se limitaría a enfatizar el espectáculo y las historias de los supervivientes, restando importancia al contenido esencial. Esto no implica que las narrativas de los supervivientes carezcan de emocionalidad.