Scott reconstruye el mito del planeta rojo con un efectivo espectáculo que mezcla la rutina, el humor y el talento de un magnífico Matt Damon. Es una película tan entretenida como intrigante; tan intensa como gratificante.
El placer de ver por primera vez lo que se puede contemplar en esta maravilla es incomparable. El director repara el tejido dañado de la última trilogía, devolviéndonos el esplendor del mito. Mis respetos, señor Abrams.
Noé no logra ofrecer algo distinto a una versión de '50 sombras de Grey' dirigida a 'hipsters'. A pesar de la atención que recibe y el ruido que genera, resulta ser la propuesta menos transgresora del director.
De todas las superproducciones infantiles, esta se destaca como una de las más impresionantes. Sin embargo, presenta problemas de falta de enfoque, simplicidad y ruido excesivo. Se trata de un espectáculo sobreproducido de fuegos artificiales que resultan poco interesantes.
Rodada en contra de lo que dicta el género, donde debería haber desesperación se observa pausa; donde debería existir caos hay únicamente orden; y lo más grave, donde debería haber pasión, se presenta un aburrimiento persistente.
Resulta aburrido, y eso es letal en el cine de catástrofes. La falta de habilidad en un guión tan absurdo como infantil termina por arruinar casi todo.
Literalmente, la invitación de Jackson es la de viajar al fondo de un universo perfecto y completo. Ahora el cuento se entrelaza cada vez más con la realidad, convirtiéndose en la expresión máxima del entretenimiento.
El más extremo de los trabajos del director. Jeunet se muestra cursi y lo hace con plena convicción, sin pudor. Sin embargo, una vez transcurridos los primeros minutos, esa actitud termina resultando agotadora. Todo es deslumbrante, pero también abrumador.
Cinta familiar en 3D que presenta situaciones típicas del género. Es superior a 'Madagascar', pero inferior a 'Up'. Dicho esto, cada quien tiene su propia opinión.
La versión soñada por Jay Gatsby se presenta a través de un retrato desmesurado. Luhrmann transforma la novela en una celebración tortuosa, intensa y perpetuamente excesiva de nuestra época.
En su simplicidad, en ocasiones, impacta. La película logra crear algunas de las imágenes más sorprendentemente placenteras del cine catastrófico reciente.
Nolan es excepcional al plantear dilemas, mientras que Snyder no logra resolverlos con la misma maestría. La dirección aggressive y monolítica de 'El hombre de acero' termina por sofocar gran parte de la interesante propuesta.
No hay sorpresas. Si uno sabe a lo que se enfrenta, es imposible no disfrutar. Se presenta como si ninguna de sus predecesoras hubiera existido, y eso no es correcto.
Mejor Torrente imposible. (...) es sencillamente irresistible; perfecta en su imperfección; un contrasentido pensado y maquinado para disfrutar a oscuras. Es cine.