La película navega entre las recientes joyas del género, pero no logra ofrecer un enfoque original. Sin embargo, en su imperfección, 'Autómata' entrega momentos de placer auténtico.
'Skyfall' destaca en cada detalle en comparación con 'Spectre', que retoma un enfoque burlón y ligero similar al de Pierce Brosnan. Sin embargo, la seriedad de Craig y el estilo narrativo ostentoso de Mendes no logran conectar con la esencia del personaje.
El espectador se embarca en una profunda reflexión junto a los protagonistas atormentados, experimentando un ritual cinematográfico que se convierte en una ceremonia de repetición. Esta experiencia resulta tan emocionante como agotadora.
El director transforma a Lisbeth en una versión excepcional de James Bond. Claire Foy brilla en su papel, pero se pierde la esencia intrigante y compleja que dejó el maestro Fincher en su trabajo previo.
Egoyan se pierde en su propia vanidad, presentando un guión que carece de profundidad. Sin duda, su final es uno de los más torpes que ha dejado huella en el cine contemporáneo.
Una bellísima película, tan precisa en cada uno de sus detalles como desesperada. 'Maya' es un retrato de dos existencias extraviadas en una India idealizada y familiar que nos lleva a los paisajes de Jean Renoir.
Una obra maestra, considerada como una de las películas más inquietantes, intensas y precisas de los últimos años. Esto no es una exageración, sino una muestra de verdadero entusiasmo.
Un trabajo limpio y cuidado que, pese a que por momentos pueda resultar afectado y cerca del hueco, consigue mantenerse a una prudente distancia de los convencionalismos.
Sólo luce a ráfagas. Demasiado pendiente quizás de ensuciar la imagen, de devolver el espíritu de aquel tiempo en toda su mugrienta brillantez, la película pierde por momentos el foco de precisamente lo que importa.
Lisandro Alonso presenta en 'Jauja' una de las experiencias más intrigantes y emocionantes del año, acercándose a lo que podría considerarse una obra maestra.
La predestinación se encuentra atrapada en una atmósfera visualmente impactante, complementada por actuaciones que son, en ocasiones, verdaderamente hipnotizadoras, destacando especialmente el desempeño de Winslet.
El primer tercio brilla con una autenticidad desprejuiciada y salvaje. La película desafía constantemente las expectativas del público, convirtiéndose en un verdadero monumento al anticlímax, lo que resulta en una experiencia inextricable y compleja.
El cine se presenta como una experiencia única que crea nuevas maneras de interpretar la realidad. No se trata solo de una película, sino de una manifestación artística profunda y visceral.
Es un cine que se adentra en lo desconocido y es consciente de los géneros que lo componen. 'Blackwood' brilla como un ejemplo excepcional, destacándose por su admirable y cautivadora narrativa.
El tono ligero y cautivador de esta película desafía cualquier intento de clasificación, lo que provoca una extraña atracción hacia el vacío y una pomposidad en la inconcreción, dejando todo en una metáfora cruda que carece de referencia y significado.