Egoyan se pierde en su propia vanidad, presentando un guión que carece de profundidad. Sin duda, su final es uno de los más torpes que ha dejado huella en el cine contemporáneo.
La película tiene un magnetismo casi abrumador. Su trabajo previo ya apuntaba a una gran obra, pero este supera las expectativas y se presenta como algo verdaderamente magistral por todo lo que insinúa y revela.
La película es inteligente y sorprendentemente creíble. Todo se encuentra en sintonía con una lógica futurista coherente y, lo más esencial, logra ser sumamente atractiva.
Es una película con un enfoque inteligente y pausado, que juega con su propia naturaleza y ofrece una experiencia consciente y divertida. Su brillantez es indiscutible.
Un crudo reflejo de una sociedad deteriorada, este filme se destaca por su presentación audaz de lo prohibido. No lo consideraremos una obra maestra, pero llega muy cerca.
Película para el asombro, la disensión y la revuelta que recorre la pantalla en un suspiro. Es en ese terreno donde no cabe más delicadeza que el grito en el que 'Nuevo orden' se hace fuerte.