Los santos inocentes se presentan como un 'western' apocalíptico en un formato inusual y oscuro. F. Javier Gutiérrez mantiene su visión singular y perturbadora del apocalipsis agrario, ofreciendo una crítica brillante y provocadora.
Entre la extravagancia y la desmesura, la película brilla al enfocarse en su faceta cómica, sin embargo, sufre cuando los Larrieu intentan ir más allá de ello.
La película se presenta como una conmovedora comedia romántica que también toca el drama. Winona se siente insegura. Los recuerdos y las inquietudes propias de la juventud se mezclan en una actuación llena de matices.
Los balbuceos pseudo-filosóficos interfieren de manera notable en el desarrollo de la historia. La ostentación visual de la obra, en comparación, se siente tan arbitraria como ingenua y, en ocasiones, se vuelve simplemente ridícula.
'Zonda' brilla en la pantalla con una intensidad ardiente. Los diversos números musicales se entrelazan de manera visual, fluyendo uno tras otro, en una narrativa silenciosa que refleja la esencia del mundo. Tiene un aire poético, y realmente lo es.
Un filme que, al tomar riesgos y abordar su propia mortalidad de forma abierta, presenta suficientes elementos que lo hacen memorable, aunque sea solo por un momento.
Depardieu brilla como nunca. Este hermoso melodrama se sostiene gracias a la poderosa expresión de su gesto, cuerpo y voz, que incluso nos regala una interpretación musical. Un verdadero grande del cine.
Pocos ejercicios de cine son tan fundamentales y precisos. No es la primera vez que se presenta una expresión de pasión cruda de esta manera, pero es agradable hacer un recordatorio de ello.
Débil comedia que destaca principalmente por la verborrea característica de Quentin Tarantino, quien aporta análisis sobre el subtexto oculto de Top Gun, creando una experiencia francamente delirante.
Clooney y Pitt derrochan carisma en una comedia que carece de originalidad. La trama es predecible y la falta de tensión es evidente, lo que puede hacer que los no aficionados se distraigan durante la proyección.
En un parque, Walsh logra captar la esencia más intensa del cine de guerra. A través de los soldados y su desesperada lucha por la supervivencia, presenta una historia cruda y directa, sin adornos ni distracciones.
La película se presenta como un hermoso poema de amor que desafía la muerte. El director, en su visión, a veces cae en la autocomplacencia. Sin embargo, lo que prevalece es la claridad y la belleza de una voz única y distintiva.
Sorrentino lleva al límite su exploración napolitana del amor, la muerte, la carne y la belleza, entregando una obra gloriosa y profundamente personal. Es deslumbrante y abrumadora, a la vez hermosa y autodestructiva.