El documental explora los elementos complejos de una veneración que, según el hablante, se presenta con diferentes matices. Sin embargo, solo toca superficialmente algunas ideas que podrían revelar un misterio quizás no tan enigmático.
Funciona como una sutil onomatopeya, una aliteración que prioriza la imagen sobre el sonido. Es una invitación a observar el mundo con ojos nuevos, algo que la Velvet logró y que Haynes retrata en su película. Brillante.
No queda otra que rendirse. La historia del concierto de la banda de Dublín en un Sarajevo en ruinas, justo al finalizar la guerra, es memorable y emociona profundamente.
'Zonda' brilla en la pantalla con una intensidad ardiente. Los diversos números musicales se entrelazan de manera visual, fluyendo uno tras otro, en una narrativa silenciosa que refleja la esencia del mundo. Tiene un aire poético, y realmente lo es.
Irresistible película de Rodrigo Cortés, que sorprende con una obra ingeniosa, divertida y política, sin que esto parezca obvio. Un producto cinematográfico que se destaca por su originalidad y humor.
Recrea el latido desenfrenado, alegre, lúdico y dramático de la gran comedia italiana. Una invitación al caos en donde cada actor brilla, impregnados de la tragedia cálida que traen consigo las numerosas derrotas sufridas.
La primera parte de la película realmente impresiona y genera emoción. 'Sons' se despliega ante nuestros ojos como una pesadilla que sigue sus propias reglas de redención y castigo. Sin embargo, el guion pierde su rumbo, eligiendo un desenlace predecible.
Una inquietante y provocadora reflexión acerca del concepto del doble. La pantalla se transforma en un escenario caótico, voraz y angustiante que evoca una pesadilla increíblemente familiar.
Es una profunda reflexión sobre los límites de la sexualidad y la carne. Al mismo tiempo, puede ser considerada una de las peores películas pornográficas. De todas formas, esta obra se establece como un punto culminante en la filmografía del director.
El esfuerzo por controlar las acciones del protagonista, interpretado de manera destacada por Jake Gyllenhaal, lleva a la película a caer prematuramente en tramas ya exploradas.
Un retrato pautado, contenido y turbio de, quizá, los deseos turbios. Sorprendente, alocada y, sobre todo, furiosa. Por momentos, insufrible; a ratos, magnética.
Pertenece a ese raro tipo de cine que se disfruta más en movimiento. No permite pausas. Es difícil no verse reflejado en los aspectos más triviales y absurdos de los gestos mostrados.
Una patada en la retina. La sensación que deja es perfectamente física: la boca seca y un agudo dolor de huesos. La perfecta radiografía de la miseria.
Un espectáculo cargado de pasión y caos, que parece haber salido de un programa de telerrealidad. Es melancólico y, lo más inquietante, excesivamente ruidoso.