Un ejercicio de desnudez arriesgado y directo. Hay en la película una clara intención de revelarlo todo hasta el límite. Es, sin duda, la obra más desafiante y auténtica de Coixet.
La intensidad de ciertas escenas, realzadas por la voz poderosa de su protagonista, logran justificar algunas debilidades. Es una pena que el guión sea tan sencillo.
Es una película con una estética poco convencional que, sorprendentemente, atrae y fascina. Su estilo audaz desafía las normas de la belleza y logra cautivar al espectador con su insistencia en romper con los convencionalismos.
El director repite su propio trabajo con una versión en otro idioma de su película de 1998. El resultado mantiene la misma inquietante y lograda atmósfera que el original.
Un poema singular que explora la desolación, presentado a través de una narrativa fragmentada y perturbadora, evocando tanto inquietud como una sensación de vacío.
Medem intenta una vez más explorar su estilo poético, pero el resultado es un film que se siente repetitivo y excesivamente simplista en su enfoque. A pesar del riesgo creativo que toma, termina alejándose de la originalidad que prometía.
Una película que presenta altibajos, con un tono grave y momentos de diversión. Es ingenua en ciertos aspectos, pero también muestra sabiduría en otros. Tiene una narrativa a veces desorganizada y siempre resulta impredecible. Además, su profundidad y carga sentimental son innegables.
El filme no logra decidir si pretende ser una comedia alegre, una parodia sin sentido, una defensa de la sororidad o algo completamente distinto. Al intentar abarcar todo de la manera más caótica posible, termina resultando bastante insípido y carente de gracia.
Una de las películas más creativas y entretenidas del cine contemporáneo. Presenta de manera sutil e inteligente una reflexión sobre los límites de la realidad, con un enfoque crudo que la hace aún más impactante. Un verdadero brillo.
Descarnada, lenguaraz y cálida comedia sencillamente genial. Frears regresa de Hollywood al territorio de las pequeñas y grandes obras de sus orígenes.
El director logra plasmar con exactitud el vacío que supone una huida y la tristeza que la acompaña. Esto se debe en gran parte a las interpretaciones de Susi Sánchez y Bárbara Lennie, quienes se presentan de manera calculada y perfectamente desquiciada.
Una película fríamente abstracta que se desplaza por la percepción con una risa sombría que resuena con el concepto de su título, que habla del final. Tanto su trágico como su cómico hacen una combinación intrigante.
Pierde los elementos distintivos y la profundidad que hacían a 'El padre' una obra destacada, acercándose a un convencionalismo menos intrigante. Es una película que duele, que es significativa y de una dureza esencial.
Una hermosa fábula que se aleja del castigo moral. Es una película que cree firmemente en su poder para emocionar sin ser invasiva, logrando tocar el corazón sin resultar pesadas.