Es estruendo y desafuero. Solo en los momentos en los que las interpretaciones se relajan y se desnudan de gestos desmesurados, la cinta logra transmitir la emoción que busca, aunque lamentablemente no se puede apreciar del todo.
Es una obra sumamente atractiva y provocativa. A pesar de que el desarrollo es inquietantemente pausado y se encuentra constantemente al borde del abismo, hay momentos en que puede resultar desalentador.
Guadagnino impresiona al desmantelar los mitos sexuales a través de la actuación de Daniel Craig, ofreciendo una reflexión deslumbrante, magnética y provocativamente abstracta sobre la sexualidad y la libertad.
Se beneficia de un arranque fulgurante. Lástima que le cueste tanto mantener la tensión anunciada y acabe por dejar rodar la película por los caminos más trillados del 'psicothriller' sangriento.
Eastwood interpreta a un sargento de carácter rígido. Pronto, la situación que podría caer en los tópicos del heroísmo militar se transforma en una cruda representación de la violencia que enfrentan las vidas arrasadas.
Busca ofrecer una reflexión profunda sobre temas serios y evasivos, con una inteligencia y una sensibilidad poco comunes, llegando a crear una hermosa, impactante y contundente defensa del silencio.
Juan Diego Botto se muestra como un director renovado, sincero y con altibajos. Su trabajo retrata de manera intensa y auténtica el desgarrador descenso a la realidad de los desahucios, aunque en ocasiones peca de exceso en su escritura.
Una verdadera obra maestra del cine. Las actuaciones son casi perfectas, y el último relato, que se desarrolla en una sencilla conversación dentro de un taxi, vale cualquier reconocimiento. Rara vez una declaración de amor ha causado tanto impacto emocional. Simplemente, magnífico.
A través de un texto que supura desgarro, intensidad y, por supuesto, amor, las vidas enteras de todos los oficiantes de este ejercicio de catarsis inundan la pantalla y la empapan de emoción en un condensado ejemplo del mejor cine.
'El consejero' se presenta más como una provocación que como una película convencional. Es errática y desafiante, con un tono incómodo y engañoso que, a pesar de todo, resulta irresistiblemente cautivadora.
El film vuelve a ser una obra maestra que presenta de manera brillante un análisis profundo sobre el vacío humano relacionado con la culpa, la gracia y el perdón, ordenados de esta forma. Es una creación indiscutible de Schrader.
Clooney y Pitt derrochan carisma en una comedia que carece de originalidad. La trama es predecible y la falta de tensión es evidente, lo que puede hacer que los no aficionados se distraigan durante la proyección.
Una cinta despiadada, misteriosa y, por supuesto, inextinguible. Lo que queda es sencillamente una película luminosa y muy triste; una película que, literalmente, sangra.
En un parque, Walsh logra captar la esencia más intensa del cine de guerra. A través de los soldados y su desesperada lucha por la supervivencia, presenta una historia cruda y directa, sin adornos ni distracciones.