Coppola reinventa la emblemática figura de la vigilante de la playa, trasladándola desde un mito machista a uno más neutro, en una propuesta que resulta a la vez clara y acogedora, pero también carente de cierta intensidad dramática y profundidad psicológica.
Una comedia romántica sumamente atemporal, que destaca por su elegancia y su minimalismo impresionista. Su carácter irreal puede sorprender, pero logra cautivar al espectador con su singularidad.
El escenario de Nueva York refleja perfectamente la esencia de una película independiente, pero se siente atrapado en una narrativa conservadora. La atmósfera liberal y el tono melancólico prevalecen a lo largo de la historia.
La película está diseñada para impactar y sumergir al espectador en sus más primarias fantasías del cine pulp. Es divertida, intensa y atrevida, resultando en una experiencia cinematográfica que despierta los instintos más básicos.
El director muestra una falta de interés evidente. Sin embargo, hay momentos realmente entretenidos, sobre todo gracias a la actuación de Stanley Tucci.
Con un descuido narrativo que confunde y divierte a partes iguales. Se sale del cine tan contento como, justo es admitirlo, mareado. Como siempre que se visita a To, vamos.
La debutante pareja a la dirección se esfuerza en una comedia tan lenguaraz como procaz. Digamos que la falta de ritmo la suple el atrevimiento, el sexo y las palabras acabadas en az.
El guión es excepcional. Pakula le da vida a una comedia encantadora con su ingenio y diálogos agudos, creando una experiencia que resulta deliciosamente atractiva.
Fincher transforma la ética del asesinato en un concepto magistral. El director redefine el género de venganza con la intensidad y exactitud de una bomba de relojería.
Simpático e interesante, aunque descompensado. A pesar de un enfoque algo serio y centrado, que parece buscar cumplir con todas las expectativas, se valora y se disfruta el esfuerzo realizado.
El universo de Paco Roca se siente superficial. Al reducir la complejidad de la realidad tridimensional, termina por simplificarla de manera excesiva, lo que puede resultar en un enfoque ridículo.