Película de marcianos de serie B con presupuesto de serie A al cubo. El delirio más bobo jamás filmado. Lo del presidente a lo Top Gun, impagable. Pues eso, el vértigo de lo escandalosamente torpe.
Una de las películas más creativas y entretenidas del cine contemporáneo. Presenta de manera sutil e inteligente una reflexión sobre los límites de la realidad, con un enfoque crudo que la hace aún más impactante. Un verdadero brillo.
La película no logra mantener el nivel de sus primeros 20 minutos magistrales. Lo que sigue se siente rodado con energía pero resulta arbitrario y errático.
Descarnada, lenguaraz y cálida comedia sencillamente genial. Frears regresa de Hollywood al territorio de las pequeñas y grandes obras de sus orígenes.
El director logra plasmar con exactitud el vacío que supone una huida y la tristeza que la acompaña. Esto se debe en gran parte a las interpretaciones de Susi Sánchez y Bárbara Lennie, quienes se presentan de manera calculada y perfectamente desquiciada.
Deslumbrante mirada interior. Dueñas, magnífica en su tristeza, es igualada por la cada vez más brillante actuación de Anna Castillo, quien crece con cada paso que da. Sin duda, una de las películas españolas más destacadas del año.
Una película fríamente abstracta que se desplaza por la percepción con una risa sombría que resuena con el concepto de su título, que habla del final. Tanto su trágico como su cómico hacen una combinación intrigante.
El resultado es excepcional. La obra es intensa, dramática y profundamente personal. En ciertos momentos, evoca el estilo de Eliseo Subiela o el propio Almodóvar. Sin embargo, lo fundamental es que Coppola tiene un estilo único que nadie puede cuestionar.
Pierde los elementos distintivos y la profundidad que hacían a 'El padre' una obra destacada, acercándose a un convencionalismo menos intrigante. Es una película que duele, que es significativa y de una dureza esencial.
Una hermosa fábula que se aleja del castigo moral. Es una película que cree firmemente en su poder para emocionar sin ser invasiva, logrando tocar el corazón sin resultar pesadas.
Un drama nórdico que explora la insatisfacción y la vacuidad. Aunque suena pretencioso, efectivamente lo es. La película carece de sentido y presenta una reflexión existencial que, a pesar de su riqueza visual, se siente desenfocada.
Una película extremadamente coherente y elaborada, capaz de hipnotizar a sus espectadores al explorar la dualidad del color blanco, que simboliza tanto la pureza como la muerte.