Un riguroso trabajo documental que se presenta más como un retrato panorámico del universo de Keaton que como un análisis fílmico o historiográfico profundo.
El retrato de las malas artes de la prensa amarilla, que yace en el subtexto del film, termina contaminando la propia película, que no consigue escapar a ciertos impulsos sensacionalistas.
Chispeante festín de villanía y coacción, donde el tramposo más infame de la historia del deporte exhibe una sibilina alevosía. Se sitúa más cerca del cine de gángsters que del drama deportivo.
Película extraña, árida y panfletaria. Se trata de una obra audaz, introspectiva y hermética, que se muestra completamente desinteresada por la espectacularidad que predomina en el cine contemporáneo.
Rezuma un elocuente y crepuscular espíritu westerniano y consigue sorprender al espectador gracias a una narrativa de giros improbables que se toma más en serio la lógica interna de la acción que la verosimilitud del relato.
Que sea el propio Jandreau quien se interpreta a sí mismo en el film explica en parte el punzante verismo de una película que sabe sacar el mejor partido de cada una de sus caras.
Un prodigioso laboratorio de formas cinematográficas. Pocas películas del reciente cine español requieren un vínculo emocional tan directo por parte del espectador. Es un deslumbrante trabajo de alquimia cinematográfica.
Entre glitches, cambios de formato y otras impurezas digitales, Godard observa la decadencia de Europa y demanda repensar sin prejuicios la convivencia con el mundo árabe.
Manierista ópera prima, construida en el límite de lo visible. Rabiosamente romántico, este ejercicio de cine conceptual y político se convierte en un estético retrato de la catástrofe europea.
Entrecruza el existencialismo de Ingmar Bergman, el surrealismo de Luis Buñuel, la comicidad de Jacques Tati y el manierismo monumental de Federico Fellini.
Una magnética comedia de la irresponsabilidad que retrata los sueños y pesadillas de la América profunda de Trump. Una entretenidísima colección de obstáculos y golpes de suerte.
Odisea ficcional, cargada de entereza y sensibilidad. McDormand brilla en el hermetismo más expresivo. Es una película que se va construyendo a partir de hallazgos luminosos.
Una versión superficial del impresionismo de Sofia Coppola, con algunos rasgos de Wong Kar-Wai y abundante iconografía indie, su esencia es similar a la de la saga 'Crepúsculo'. Es una sentimental celebración del drama romántico dirigido a los adolescentes.