En 'Air', Ben Affleck busca captar la esencia del sexto sentido de Scorsese para impactar en la industria cinematográfica con toques de cultura pop. Y lo logra.
No es nada fácil encontrar el tono adecuado para convertir una serie de episodios amorales en una oda al romanticismo adolescente. Ese potencial siniestro nunca termina de aflorar en ‘Bones and All’, donde el canibalismo funciona como una aséptica metáfora.
Una de las películas más destacadas de Bruni Tedeschi: desbordante, romántica y extenuante. Deslumbra con su representación intemporal y universal del esplendor de la juventud y la era del exceso.
El fresco familiar se adentra con valentía en el melodrama devastador, pero el experimento narrativo de saltos temporales termina dejando un sabor agridulce.
El sufrimiento de Arthur/Joker es tan intenso y conmovedor que el espectador no puede evitar ver a la sociedad como la verdadera villana de la historia.
Temperamental y algo esquemática, sorprende que las escenas más logradas de este biopic sean las de acción y no los momentos más íntimos. Es cine espectáculo, equilibrando la realidad social con los fuegos de artificio del mainstream.
Trapero logra crear una película que resulta algo impersonal. Aunque presenta buenas ideas y momentos destacados, le falta una perspectiva global sólida que integre de manera cohesiva todas las dimensiones del film: su forma, su narrativa y su concepto.
Si bien Russell logra hacer que la historia cobre vida, dejando sus elementos más vulnerables a la vista y proporcionando momentos de electrizante arritmia, al final se siente la pesadez de los clichés.
El núcleo dramático de la película puede parecer simplista, pero se ve elevado por el envoltorio histérico, inverosímil y melodramático que Ducournau utiliza para presentar las imágenes. Esto le otorga un estilo que recuerda al enfoque de Jonathan Glazer.
Notable nueva entrega. Los primeros momentos rozan lo ridículo, pero en la parte final de la película, la acción alcanza un nivel de atrocidad muy digno, mientras que la narrativa logra niveles de tragedia inesperados.
Brad Pitt brilla en 'Ad Astra', la nueva joya de James Gray. Esta película podría considerarse la odisea espacial más intimista en la historia del cine.
Luces y sombras de una película que sabe cabalgar con liviandad sobre las fórmulas del cine de entretenimiento, pero que, probablemente, dejará algo insatisfechos a aquellos que esperen algo más que un divertimento pasajero.
Una película protagonizada por personajes de carne y hueso, criaturas cuya psicología trasciende la ley del brochazo hilarante. Funciona como un triángulo equilibrado en cuyos vértices destacan tres figuras eminentes de la comedia estadounidense.
Reparte de manera desigual sus anhelos de corrección, la nueva Top Gun, que parece más interesada en el fetichismo nostálgico que en el exceso de testosterona del film original, debe su encanto al carisma innegable de Cruise.
Lacuesta propone un viaje etéreo, especialmente vibrante y profundo, a través de la traumática huella que dejaron los atentados de 2015. Se destaca un trabajo de cámara y montaje extraordinariamente sensible.
Magnífica. Una suerte de regreso a los orígenes que nos devuelve a un Scott comprometido con la exploración de verdades profundas de la naturaleza humana.
La película brilla cuando alcanza las cotas de la comedia cínica. Sin embargo, pierde fuerza al distanciarse de sus personajes más carismáticos, interpretados por Streep, Oldman y Banderas.