Ante estas nuevas entradas del universo creado hace casi 40 años por George Lucas, se siente uno ante piezas de museo carísimas armadas competentemente, pero pertenecientes a otra época.
Como en algunas de las mejores películas de Pixar, es una idea maravillosamente excéntrica, que tiende hacia lo abstracto, pero que funciona a la perfección.
Una historia que combina elementos cómicos y dramáticos, donde además de las intensas batallas espaciales repletas de explosiones, se presentan momentos sorprendentemente emotivos.
Estamos ante una película que explota una especie particular de humor vertiginoso, basado en una seguidilla de hechos incoherentes, pero muy numerosos.