Con su galería de monstruos y su repertorio de chistes ingeniosos, logra que por un momento no extrañes a Joe Dante y que puedas disfrutar de un merecido descanso de los Goonies.
La espectacular animación digital de la película nos lleva a experimentar una montaña rusa constante, haciéndonos rodar, tropezar y rebotar a lo largo de la trama.
El fandom trekkie tiene razones para estar satisfecho. No solo recibe una serie de guiños más o menos sutiles, sino que también cuenta con motivos suficientes para confiar en que la franquicia siga adelante, ya sea con o sin Abrams.
Para aportar prueba documental de que existió un monstruo llamado Harvey, no se presentan grandes revelaciones. Sin embargo, sí ilumina algunas áreas que aún permanecen oscuras.
Hay que agradecerle a Ergüven, debutante que llega con la lección bien aprendida, su sentido estético y capacidad narrativa. Además, destaca por su excepcional olfato para el casting; todas las actrices brillan en sus papeles.
Podría verse como un acto de rebeldía cinematográfica. Sea lo que sea, y por encima de géneros y conceptos, no es una obra redonda. Y sin embargo, tiene algún destello para consolar a gondryfagos y curiosos.
Un impresionante Idris Elba demuestra que las mejores interpretaciones provienen de lo más profundo del ser. No obstante, cineastas del mundo, aún es posible narrar de manera más efectiva la evolución ideológica de aquel que convirtió el perdón en su triunfo.
Desgraciadamente, la escritura presenta muchas deficiencias. Los actores, con poco material que interpretar, intentan salvar la situación, pero el guion les deja demasiados vacíos.
Es uno de los últimos grandes westerns. Tommy Lee Jones muestra, con respeto a Clint Eastwood, por qué es el mejor director contemporáneo de este género.
Película con una lección valiosa y, en cierta medida, con exceso de moralina. Sin embargo, esto puede pasarse por alto gracias a las magníficas actuaciones del elenco.
Se agradece que en 'Pos Eso' quede margen para la locura, que a pesar del esfuerzo tremebundo de producción se ponga al servicio de la diversión pura y dura.
¿Cómo se puede explicar que una historia en la que carneros y ovejas tienen más diálogos que sus protagonistas resulte tan entretenida y empática que, a pesar del frío, resulte tan cálida como el conmovedor abrazo desnudo de estos dos hermanos?