Eggers logra sostener una atmósfera inquietante, magnética y de poderosa belleza mediante una sucesión de planos y secuencias. Sin embargo, en esta ocasión, presenta menos misterio y sorpresa que en sus obras anteriores.
Carece de la inventiva que caracterizaba a su historia original. La ausencia de gracia y creatividad es tan evidente que incluso Zooey Deschanel pierde el encanto que solía transmitir en sus breves y desaprovechadas intervenciones.
El relato destaca por su grandilocuencia. Además, es digno de elogio el modo en que se impregna de epicidad una aventura que se reconoce claramente como un episodio intermedio.
Es una muestra más de la fatiga creativa de Marvel. Disimulada por el ruido y una ininteligible marea de efectos visuales, la despedida del antihéroe encarnado por Tom Hardy repite fórmulas, chistes y hasta diálogos ya vistos en otras historias.
Marvel deja de lado el tono alegre y desenfadado que caracterizaba las aventuras anteriores de Peyton Reed. La esencia del autor se diluye en un guion predecible y, en especial, carente de cualquier destello de ingenio.
Conflictos surgen de manera inesperada, como si fueran sorpresas. Sin embargo, es importante destacar que Freundlich demuestra una habilidad notable para gestionar de forma sutil las respuestas de los personajes.
En esencia, se puede considerar como una experiencia visual similar a recorrer un museo que preserva una parte importante de la historia oficial del cine en Hollywood.
Reproduce de manera mecánica las exitosas fórmulas de las películas protagonizadas por Keanu Reeves. El carisma del protagonista y la estética de los policiales de los 70 como apuesta visual logran disimular ciertos tropiezos.
Con un vasto elenco de grandes estrellas, Extrapolations anticipa con plausibles argumentos lo que podría enfrentar nuestro planeta en las próximas décadas en relación con el cambio climático.
El catalán Oriol Paulo se convierte en el maestro de marionetas en esta miniserie, que destaca por su excelente producción y giros argumentales sorprendentes.
Considerar 'The Imagineering Story' como un documental corporativo es inevitable. Sin embargo, lo realmente fascinante se encuentra en la forma en que conocemos y apreciamos el asombroso trabajo de aquellos talentos anónimos que nos deslumbran con sus innovaciones.
Lo más interesante de Sword Art es la reflexión autoconsciente que hace sobre las posibilidades y los alcances de un juego virtual que, en esta historia, es lo suficientemente letal y cruel.
La película narra una huida prolongada y sin destino claro, en la que, a pesar de la aparente actividad constante, lo que realmente ocurre carece de relevancia o impacto significativo.
Ese clímax se convertirá en una de las escenas de robo más extraordinarias jamás filmadas. Una de las razones por las que 'El círculo rojo' pasaría a la historia como una obra maestra.
Una de las creaciones más ingeniosas y estimulantes en tiempos recientes, dirigida por un cineasta que redescubre los sueños como la esencia de la asombrosa realidad que ofrece el séptimo arte.
En sus mejores momentos, esa idea de libre albedrío se presenta como el antídoto más efectivo contra los momentos más impactantes. Sin embargo, el uso excesivo de la voz en off de Bella puede llegar a ser irritante.
El resultado es intenso y atrapante, magnético para el espectador. El director logra evadir el encierro que su propia puesta en escena genera, sorprendiendo con giros inesperados.