Duele lo suficiente para captar nuestro interés, profundizando en su narración de manera que duele, mientras mantiene la superficialidad de una diversión mórbida.
Un inolvidable y espeluznante drama psicológico que saca el máximo partido a un argumento sencillo y lo convierte en una exploración infernal de lo que el ser humano es capaz de hacer.