Este filme llega a la pantalla como un experimento traumático de contenidos indescriptibles. El guionista-director Kyle Edward Ball personifica en formato de cine independiente los miedos de la infancia con una crudeza sublime.
En una industria donde lo fácil es que las producciones acaben siendo copias en masa de lo que esté de moda, qué refrescante resulta ver a realizadores que dominan su voz sin interferencias.
Una comedia de terror con una premisa divertida y efectos creativos, pero es desordenada en demasiadas formas ineficaces y equivocadas, como escuchar una jam session de 20 minutos que nunca encuentra su gancho.
Es morbosamente simpática y curiosamente entrañable, aunque los chistes juveniles menos logrados a veces entorpezcan la narrativa. Todo esto conduce a un tercer acto voraz.
La película puede resultar excesivamente abrumadora a medida que se desvanece el realismo. Sin embargo, para quienes disfrutan de los vídeos impactantes, es una experiencia visualmente cautivadora.
Con tintes que recuerdan a 'Get Out', 'Culture Shock' y 'La Purga: Infinita', 'American Carnage' es otrahistoria de terror, que se encharca bastante, sobre cómo el Sueño Americano ya no es para todos