'Cobweb' parece una colección incompleta de ideas de terror que no se exploran en todo su potencial, pero al final triunfa gracias a las desquiciadas interpretaciones de Lizzy Caplan y Antony Starr.
Muldowney realiza unas ilustraciones técnicas sobresalientes. Cuthbert nos recuerda que su talento brilla en los escenarios de terror tensos e inquietantes. Es un entretenimiento de terror ligero que intenta superarse a sí mismo, buscando destacar por encima de lo convencional.
Este filme llega a la pantalla como un experimento traumático de contenidos indescriptibles. El guionista-director Kyle Edward Ball personifica en formato de cine independiente los miedos de la infancia con una crudeza sublime.
En una industria donde lo fácil es que las producciones acaben siendo copias en masa de lo que esté de moda, qué refrescante resulta ver a realizadores que dominan su voz sin interferencias.
Una comedia de terror con una premisa divertida y efectos creativos, pero es desordenada en demasiadas formas ineficaces y equivocadas, como escuchar una jam session de 20 minutos que nunca encuentra su gancho.
Es morbosamente simpática y curiosamente entrañable, aunque los chistes juveniles menos logrados a veces entorpezcan la narrativa. Todo esto conduce a un tercer acto voraz.
La película puede resultar excesivamente abrumadora a medida que se desvanece el realismo. Sin embargo, para quienes disfrutan de los vídeos impactantes, es una experiencia visualmente cautivadora.