Se trata de un cuento muy básico y muy puro. Una oferta preciosa y alegre para los preadolescentes, con un dramatismo amable y una acción trepidante que se convierte en una verdadera aventura para la gran pantalla.
Krysten Ritter, junto con Winslow Fegley y Lidya Jewett, ofrecen suficiente chispa para mantenerla a flote, creando un cautivador escenario de acoso sobrenatural.
La ejecución del primer episodio resulta amanerada y confusa. Se espera que los próximos episodios ofrezcan una narrativa más profunda y un enfoque más comprometido en términos de crossovers.
Tiene el tono, las texturas y el escenario adecuados para un festival de terror, y la historia se desarrolla de forma segura y tradicional, pero al final resulta vacía, ya que la revelación no merece la pena
La historia es algo larga y algunos arcos narrativos no funcionan bien, pero su lado emocional es lo suficientemente humano e inspirador para que nos interese y la tensión nunca decae.
De fondo ofrece una crítica relevante a la explotación laboral y la avaricia corporativa. No todos sus elementos cómicos funcionan, pero su energía y su reparto ayudan a que salga adelante.
El primer episodio de la cuarta temporada está impregnado de los elementos audaces y espectaculares que caracterizan al universo de 'Breaking Bad'. Es un capítulo intenso y lleno de reflexión.
Su problema es más bien que no tiene prácticamente nada que ofrecer que no hayamos visto hecho mucho mejor cien veces antes, y se presenta de forma detestable.
Sólida y emocionante secuela de la serie original, aunque no carece de algunas disparidades tonales. Es más incisiva y resuelta, desplegando los acontecimientos de una manera más convencional.
Después de ver el primer capítulo, seguimos a oscuras, pero de manera fascinante y con dos actuaciones principales sólidas que dan confianza a lo que está por venir.