Es un visionado obligatorio para los completistas del trabajo de Phoebe Waller-Bridge. No sólo representa el nacimiento de su fantástica carrera, sino que es una especie de manifiesto sobre lo que hace.
Desde las primeras temporadas de 'Game of Thrones', no había experimentado una serie que transportara a los espectadores de manera tan intensa a un mundo completamente nuevo. Es precisamente esa desconexión total de la realidad que la audiencia anhela.
No se trata de una obra maestra, pero resulta sumamente amena y cautivadora. Después de disfrutar de un episodio, querrás rápidamente continuar con el siguiente.
La mayor parte de esta temporada es emocionante. Los paisajes son impresionantes, los trajes son detallados, y cada cultura brilla con su propia identidad única.