No es nada nuevo, pero el encanto principal de la serie llega a la orilla intacto. Aparte de las típicas escenas exageradas, los codirectores tienen tiempo para algunos toques de gracia.
Un drama competente pero frío. Con 'Kompromat', enfocarse en la emoción del momento es más gratificante que cuestionar las causas detrás de esta intriga.
'22 July' ofrece una reflexión profunda sobre un tipo de violencia que corre el riesgo de convertirse en habitual. A pesar de su carga de rabia y tristeza, la película evita caer en un mero sermón moralista.
Los que busquen grabaciones nunca vistas de un artista que se fue demasiado pronto y del que ya eran fans, acabarán satisfechos, pero los que esperen cierta profundidad, se quedaran con ganas.
Willem Dafoe encarna a Van Gogh en la notable película de Julian Schnabel. Su actuación se destaca por la profundidad emocional que aporta al personaje. Isaac complementa a Dafoe con gran destreza, logrando igualar su energía y magnetismo.
Lo mejor es que es otro ejemplo de que Paravel y Castaing-Taylor hacen documentales únicos; lo peor es que parece transmitir que la gente que ha cometido actos horribles es interesante por defecto.
Yendo hacia el pasado y conectando los puntos, la directora Leigh Janiak hace que su ciclo terrorífico de tres películas sea más que la suma de sus partes.
Un recordatorio bienvenido de que 'animado' conlleva más de un significado. Vibrante y viva de una manera en la que pocas películas que caen bajo el amplio paraguas del género pueden aspirar a ser.
Está a la altura de las expectativas. Basada en el libro homónimo de Kate DiCamillo, la película podría haber tenido más magia, pero sigue siendo un juego de manos entretenido.
Hace un buen uso de su impresionante reparto coral un recordatorio de que la Navidad no es tan feliz para algunos, y también una excusa para enfatizar el mensaje de esperanza propio de las fechas
Una comedia romántica con un toque original. Hemos visto el puente de Brooklyn en la pantalla muchas veces, pero rara vez con unos personajes como estos.
En su debut, Smith va con cuidado a la hora de trazar la línea entre el escepticismo y la creencia, sin permitir que descartemos o aceptemos totalmente los elementos místicos.