Lo que más afecta a 'Timothy Green' es su enfoque poco contundente. Su esencia agradablemente peculiar de cuento de hadas está tan sobrecargada de dulzura que resulta empalagosa. No es que 'Timothy Green' carezca de rareza, es que no alcanza el nivel de extrañeza que podría haber mostrado.
'Cop Car' presenta un sólido inicio repleto de suspense, fusionando comedia negra con un verdadero sentido del terror, logrando que ninguna de las dos atmósferas eclipsé a la otra.
Como el aroma de un café solo mezclado con el humo de un cigarrillo encendido, lo sublime y lo ridículo son virtualmente inseparables en 'Coffee and Cigarettes'.
El problema radica en el guión, no en las interpretaciones. Se siente que hay un esfuerzo excesivo por hacer que los niños sean simpáticos y adorables, en lugar de realmente creíbles.
El verdadero problema de 'A Million Ways to Die in the West' radica en su montaje. Aunque hay una gran cantidad de chistes, solo la mitad logran ser realmente graciosos.
O es una diversión deliciosa o una pérdida de tiempo desconcertante: tu disfrute probablemente dependerá completamente de cómo te sientas con respecto a Grohl.
No se asiste a esta película esperando diálogos al estilo Sorkin; la finalidad es encontrar la motosierra más larga del mundo, mutilaciones genitales igualitarias o apaleamientos extensos. Todo eso está presente en abundancia.