No es tan mala como parece, ni tan buena como debería ser. Es como un barco romántico que se mantiene a flote en el vasto océano cinematográfico balanceándose entre lo chapucero y lo fabuloso.
Que Zaillian se mantenga fiel a los hechos históricos del caso es admirable. Sin embargo, esa perspectiva prejuiciada de los conflictos, aunque legítima, no siempre contribuye a crear un gran drama.
El documental de Davis Guggenheim presenta entrevistas recientes, material de archivo, guiones y recreaciones para ilustrar la vida del actor que enfrenta la enfermedad de Parkinson.
Hay tramos extensos en los que Battaglia desaparece por completo de la película, lo que hace que se convierta en una historia estándar sobre La Cosa Nostra.
Este espontáneo documental es por momentos fascinante, pero no es imprescindible. Barker es modesto y respetuoso para mal. Ofrece momentos genuinos de profundidad intelectual y emocional.
Un retrato de un artista a veces hosco, a menudo malhablado, siempre brillante, que es a la vez humano, horrible, hilarante y profundamente conmovedor.