Tanto el personaje como la película te mantienen en vilo por saber si lo que impulsa a Margrete está relacionado con lo maternal o con lo maquiavélico.
La producción logra mostrar una clara intención de transmitir la autenticidad de la época a través de su dirección artística. Sin embargo, se hace evidente que no se ha logrado aplicar el mismo criterio a los diálogos, los cuales resultan forzados, así como a las actuaciones, que dejan mucho que desear.
Es agradable ver a Kenya Barris trasladar al largometraje su sello distintivo en forma de 'You People', con resultados igualmente gratificantes. Bueno, más o menos gratificantes.
Le falta la vieja magia de Miyazaki. Es una notable divergencia del estilo tradicional de Ghibli, que resulta en una experiencia visual y tonal tristemente genérica.
Los pequeños espectadores podrían entretenerse con el caótico y ruidoso resultado, pero a la mayoría de los demás les costará encontrarla mona y adorable.
Es el mismo 'Wimpy Kid' de antes, que no logra que sus personajes resulten tan simpáticos o atractivos como en la simpleza de los dibujos y el texto de Kinney. Aún así, ofrece suficiente entretenimiento inocuo.
Una película razonablemente atractiva, llena de divertidos efectos visuales y un tono agradable que recuerda a una cierta película de Spielberg sobre un extraterrestre fuera de su elemento.