Desmadrada sátira de la ambición, a la par que un divertido acercamiento a la estupidez humana (...) la parte final se desliza por los terrenos de lo previsible, pero el filme resulta de lo más divertido.
La inteligencia y el talento de Polanski le permiten entregar en esta obra maestra dos películas en una. Y es que este complejo filme, que viaja a medio camino entre la parodia y el homenaje, juega con los códigos de la comedia y el cine de terror y los entremezcla huyendo de la broma fácil y chabacana gracias a una trama absorbente, enloquecida.
Un filme irrepetible, en el que todos sus elementos parecen hallarse en estado de gracia. Y además, una muestra emblemática de comedia comprometida, que logra lo más difícil: que el espectador se carcajee con situaciones que, en el fondo, no tienen maldita la gracia. Los personajes desbordan credibilidad, los gags se suceden sin pausa (atención a l
Excelente, los personajes revelan sus miserias y ambiciones. Fingen y sienten, hablan y callan, se aman y se odian ante la mirada atónita del espectador. Cuando parece que se está disfrutando de situaciones cómicas, se descubre cómo, casi sin querer, se congela la sonrisa. Magnífica.
Comedia agridulce y en ocasiones cruel, donde Risi presenta un agudo retrato de los personajes, apoyado por el siempre sobresaliente Tognazzi. Aunque el desarrollo de la acción no sorprende, el cineasta imbuye la narrativa de pasión, la aproxima al melodrama y le otorga una inusual belleza intimista.
Maravilloso homenaje al cine y a la fascinación por crear historias. Una obra inolvidable, una subyugante y hermosa declaración de principios, además de una clase magistral de imaginación narrativa.
Una película emblemática que toma la forma de un arrebatado melodrama para recrear la figura de un griego al que Anthony Quinn supo interpretar regalando un derroche tanto de técnica como de corazón.
Comedieta de ambientes universitarios repleta de jovenzuelos, todos ellos de encefalograma plano, que transcurre en una fiesta interminable. Un horror.