Remake evidente de la brillante 'El último refugio'. Es una obra magnífica de un director que transmite un profundo romanticismo y una devoción inquebrantable por la belleza visual.
Uno de los primer éxitos del maestro Ford. Una aventura épica casi con el tono de un filme fantástico que muestra su madurez narrativa ya era un hecho desde sus primeros trabajos.
Otra memorable obra maestra de Raoul Walsh. La película consagró a Bogart como una estrella de primera magnitud gracias a su conmovedora y ardiente interpretación de Roy Earle, un bandido que quiere retirarse con un último golpe, desprende clase y poesía en todos sus fotogramas.
La película combina elementos de 'Mad Max' y '1997: rescate en Nueva York' de una manera surrealista y caótica. Sin embargo, no logra captar la atención, resultando en una experiencia poco satisfactoria.
Con un ritmo tan trepidante que no deja respiro. Cuando el espectador logre dominar la carcajada comprobará que, en el fondo, maldita la gracia que tiene el asunto. Una maravilla.
Sirvió para descubrir a un cineasta talentoso, dotado en el arte del diálogo y maestro en la creación de imágenes. Fusiona su esencia cómica con una visión crítica de su tiempo.
Una película amable y popular, una sencilla comedia rural que narra las aventuras de un granjero que se opone a vender su tierra a una inmobiliaria. Con una narrativa cautivadora, logra atrapar al espectador, todo ello filmado con una elegancia notable.
El imperio del telefilme se muestra en su máxima expresión. Lo que sigue, que exhibe feísmo y falta de sentido, se encuentra a la par con un inicio realmente impactante.
Un destacado ejemplo de los wésterns de Budd Boetticher, quien logró superar las limitaciones de su bajo presupuesto gracias a su excepcional habilidad para contar historias.