Todo un clásico del maestro Hawks. Los personajes se adueñan de la función, por encima de las secuencias de acción, que están espléndidamente rodadas. Es un canto a la amistad y a la esperanza, a la aventura como concepto vital y al compañerismo como modo de vida.
Es la suma de muchos talentos que abraza a dos personajes que viajan a bordo de un pequeño barco de vapor. Una maravilla cimentada sobre la inmensa categoría actoral de dos iconos como Hepburn y Bogart.
Una película que conmueve hasta lo más profundo, que retrata personajes derrotados, pero no perdedores. El final de 'Fat City', con el tiempo congelado y la vida paralizada, se presenta como uno de los más hermosos, subyugantes y tristes de la historia del cine.
Una obra maestra absoluta. Un melodrama desatado que Douglas Sirk doma con mano férrea, con una puesta en escena barroca y sólida, compone un abrumador retrato de la institución familiar.
Resulta agradable encontrar una comedia sencilla, poblada de personajes cercanos y creíbles. Aunque el retrato se dibuje en extremo idílico, queda como una simpática prueba de cine tan modesto como vitalista.
El gran Kitano se mantiene en plena forma en su primer filme realizado fuera de Japón. Este director, difícil de clasificar, utiliza la violencia como el motor de narrativas que oscilan entre lo trágico y lo surrealista, al tiempo que logra crear imágenes de insólita ternura en sus crudos retratos de una sociedad corrupta.
Jim Carrey, absolutamente desatado, ofrece momentos brillantes y entretenidos; sin embargo, el resultado se ve afectado por su colección de muecas exageradas.
Es una buena película, agresiva, dura, sostenida en gran medida por una insuperable Susan Sarandon y por la innegable habilidad de Ridley Scott para dar a sus filmes un atractivo look visual.
Es un espléndido retrato que fusiona ternura con un distanciamiento crítico, abordando la lucha contra la nostalgia, ese 'gran escalofrío' del título original. La historia se centra en unos amigos que intentan liberarse de su infelicidad.
Vigoroso y dinámico retrato de un grupo de jóvenes que tratan de abrirse camino en el mundo artístico de Nueva York. Los números musicales resultan espléndidos y los personajes son quizá los más auténticos y creíbles que haya conseguido crear este realizador en toda su carrera.
La violenta y trágica historia de Billy el Niño y Pat Garret se presenta de manera magistral. Este es un género clásico que, en los años setenta, enfrentaba una fase terminal, y fue Peckinpah quien logró insuflarle nueva vida.
Wéstern que no termina de convencer, con una estética visual reminiscentede los spaghetti western. El tono autoparódico en las interpretaciones de Eastwood y MacLaine permite disfrutar de sus aventuras en el desierto mexicano.
Brutal metáfora sobre la España de la época, además de una asombrosa alegoría sobre la violencia y la animalidad. (...) unas imágenes que desprenden una tensión agotadora.
Western sin precedentes, psicológico, fantasmagórico, abstracto. También, un ejercicio de egolatría feroz. Pero las barrocas imágenes suponen en su osadía un alarde tal que se le perdona el narcisismo.
Maravilloso thriller en el que Alain Delon ofrece una encarnación legendaria del amoral Ripley, inmerso en un intento de lograr el crimen perfecto que satisface su ambición. Es una obra que explora las profundidades de la condición humana a través de una narrativa embriagadora y una lección de puesta en escena de intensa asfixia.