El problema radica en que su trama, que no debe confundirse con la acción, se divide a un ritmo que no parece del todo justificado, lo que impide una mayor empatía con los personajes. En este sentido, esta megaproducción resulta ser plana.
Un filme de Werner Herzog que se sumerge en la relación entre el ser humano y la naturaleza. La obra destaca por su lirismo, su capacidad de interpelar al espectador, y su inclusión de humor y desmesura, todo ello con un toque de delirio.
Esta saga extrema, con un claro estilo televisivo, genera opiniones encontradas. El uso del 3D, aunque no siempre es efectivo, intensifica imágenes que parecen tener como único objetivo causar impacto.
Más allá de pertenecer a una saga desgastada, cada vez más insípida, la séptima entrega de 'El juego del miedo' presenta un único giro: el uso del 3D. Mientras que antes se disfrutaba de torturas en planos detallados, ahora se busca una propuesta más sofisticada.
Mitología griega adaptada a las necesidades de Hollywood, una buena elección para los amantes del cine basado en la épica de las leyendas clásicas y las deslumbrantes puestas en escena apoyadas en la tecnología digital.
La cuarta entrega de la saga de 'Resident Evil' desmiente la creencia de que cualquier película de acción con escenas impactantes resulta entretenida. En esta entrega, parece que cualquier cosa puede suceder, excepto la aparición de una idea creativa.
'Pirañas 3D' es una película de clase B que ha sido producida con la calidad de una producción de clase A. Es importante reconocer que cuenta con momentos de un ingenio deliberadamente superficial.
Se destaca por su humor y frescura, sin centrar el énfasis en sus moralejas, que las tiene, sino en la gracia. En ciertos momentos, se presenta como una especie de sitcom para niños.
Una comedia de aventuras encantadora y divertida, especialmente si se disfruta del humor de Jack Black. Las imágenes digitales en 3D son impresionantes, aunque no aportan nada novedoso. Sin embargo, solo se aprovecha la estructura del clásico de Jonathan Swift, publicado en 1726, como mero pretexto.
La historia tiene apariencia simple, poco pretenciosa, y atrapa desde el comienzo hasta el final de los créditos (literalmente), con acción incesante, narrativa impecable y humor delicado. Y, por supuesto, con un minucioso trabajo visual que aún impacta.
En pleno auge de la pornotortura, nada se transgrede y poco escandaliza. Pero la intención de quienes hicieron esta nueva versión es buscar esto último, y poco más.
Hay que remarcar, ante todo, su enorme vitalidad cinematográfica y su capacidad para ensayar (y llevar a buen puerto) una diversidad de recursos estéticos, dramáticos y narrativos, muchos de ellos sofisticados y hasta vanguardia.