El drama se intensifica a través de narraciones detalladas y una fotografía impecable, mientras que la cámara, con sus tomas pausadas, capta las emociones de los personajes de manera profunda.
Bajo la dirección de otro realizador, la película podría haberse convertido en una comedia paródica exagerada. Sin embargo, la séptima entrega de Burman toma un rumbo diferente, alejándose de las fórmulas convencionales que buscan la masividad.
La vida, el amor y el buen cine nos traen incertidumbre y malestar. Esto se refleja en la obra de Jacquot, quien logra captar esa esencia a la perfección con Huppert como su inspiración.
Aunque carezca de sofisticación, esta comedia dramática de enredos es singular. Lo curioso es la manera en que se aborda: la película trata dilemas complejos con una ligereza notable.