Thriller que sigue las reglas del género y luego rompe algunas de ellas, es impecable en lo técnico: envuelve con sus atmósferas ominosas, nocturnas; veladas y refractarias, como un vidrio esmerilado.
Las actuaciones de Trintignant y Riva son excepcionales, reflejando el enfoque del director que evita el exceso y, sin adornos, refina cada aspecto para darle múltiples significados, a veces difíciles de captar.
La película explora el amor y la furia, el sufrimiento y la efímera felicidad, a través de los ojos de un preadolescente, manteniendo esta perspectiva a lo largo de toda la narración.
'Hachazos' revela la historia de un artista único que ha sido pasado por alto, presentando a una figura fascinante, enigmática y en constante búsqueda. La película se desarrolla de forma poética y profunda, capturando la esencia de su vida y su arte.
El filme presenta un enfoque didáctico, lleno de clichés, pero con una conexión clara y efectiva. Es más una lección de historia que una experiencia cinematográfica.
Doscientos años de historia argentina se despliegan a través de declaraciones imbuidas de violencia, en un diálogo verbal y arquitectónico intemporal. Todo esto se presenta con la fluidez y belleza de un poema visual.
El guión presenta sorpresas, reduce la misoginia del enfoque inicial y elabora chistes con referencias comprensibles. Lo demás es el talento de Bertuccelli junto con el estilo de Taratuto, lo que permite al espectador decidir si disfrutará la película.
Es, en realidad, incorrecta y correcta al mismo mismo tiempo. Ambigüedad también aplicable a la construcción de su protagonista y a su estilo narrativo.
La obra presenta excesos en las actuaciones y elementos propios de la televisión. Se mueve entre lo realista, lo paródico y lo grotesco, incluyendo momentos de humor que no logran funcionar y subtramas que resultan demasiado simples.
Una película brutal y desesperanzadora, que destaca por su estética fría. Más que un thriller, se presenta como un drama trágico donde las palabras pierden su significado.
Nuri Bilge Ceylan crea un cine que refleja la incomodidad y la desesperanza, utilizando un lenguaje visual impactante, con encuadres y planos meticulosamente elaborados, casi como si fueran obras de arte en movimiento.