La riqueza y la debilidad de la cinta radica en su fusión de géneros: Del Toro se sitúa en una laguna entre la realidad y la fantasía, y ambas parecen perder la coherencia al permitirse licencias en cada uno de sus géneros, debilitando la credibilidad de la trama.
'Roma' es un acto de nostalgia y gratitud, una celebración dolorosa de la maternidad y un tributo a las mujeres que, contra todo, sostienen lo que aún llamamos civilización. Con esta película, Cuarón suma ya dos obras maestras.
'Atómica' es un objeto melancólico, deslumbrante y superficial. A pesar de ser un filme lúdico, vertiginoso e irónico, también es una obra que refleja esa “nostalgia del lodo” del siglo XIX, mostrando una fascinación inquietante por la vulgaridad de épocas pasadas.
En esta ocasión, Almodóvar intenta una especie de homenaje a Hitchcock, presentando un misterio que carece de crimen, adornado con su característica paleta de vibrantes colores primarios. Sin embargo, la intriga no resulta ni por asomo tan cautivadora como la de cualquier obra de ese maestro del suspenso.
El gran talento de Laurie Anderson consiste en lograr cambios de ánimo imprevistos en un parpadeo, los cuales rompen con el sentimentalismo, así como con la seriedad o tristeza al evitar ser predecibles y no dar tregua en los hipnóticos 75 minutos que dura el filme.
Este episodio fragmentado y confuso indica que la serie ha alcanzado un estado de letargo del que, a diferencia de Ashley, es poco probable que se recupere.
Es un poco desalentador, pero también refleja la mentalidad actual, donde nos interesa más el poder de las instituciones culturales y la obsesión por acumular, que las aportaciones estéticas de uno de los artistas más grandes de la historia.
Las actuaciones y el guión son notables, pero lo que debería provocar tensión y compasión simplemente funciona como el andamiaje de una obra en construcción.
El trabajo de cámara es elocuente y emocional, reflejando la rigidez de la vida de la protagonista a través de planos fijos y composiciones plásticas sólidas. Los elegantes encuadres en sus encuentros aportan ritmo e intensidad al relato.
Hadzihalilovic no se limita a ser una estilista talentosa; su enfoque en la narrativa está lleno de misterios y secretos, reflejando su compromiso tanto con el aspecto visual como con el entorno que crea.
Dheepan muestra que es fundamental narrar las tragedias de los refugiados de manera hábil y respetuosa, sin caer en la condescendencia ni en la manipulación, para así mantener viva la empatía hacia ellos.