Ang Lee presenta fragmentos de personajes y eventos que no logran cohesionar la narrativa. El resultado se siente inepto como sátira e inerte como drama, a pesar de sus intentos de apegarse al sentimentalismo.
Casi todo en 'Escuadrón suicida' es pura pose. Porque pese a sus forzados intentos por mostrarse irreverente y subversiva, en última instancia demuestra ser una película típica de su género.
Pixar vuelve a ser Pixar. La magistral 'Del revés' se sitúa al nivel de la trilogía 'Toy Story' y 'Wall-E', siendo una obra maestra en toda su extensión.
Una copia reverente. Contiene tantos homenajes a 'La guerra de las galaxias' (1977) –¿robos?– que sería fácil considerarla un 'remake' más que una secuela.
Wenders decepciona con un dramón en 3D; los diálogos que asigna a sus personajes resultan risibles, las situaciones se repiten de forma tediosa y, sobre todo, todas las escenas están saturadas de pausas y tiempos muertos.
Más grande, no necesariamente mejor, pero igualmente disfrutable. Es la mejor de DreamWorks, aunque hay que destacar que su predecesora también es muy cercana en calidad.
Jackson llega al final de un épico viaje, tan irregular como la topografía de la Tierra Media. Una falta completa de reparos a la hora de estirarla para maximizar beneficios.
Quizá sea la preocupación por la apariencia de su universo lo que lleva al director a ningunear tanto la personalidad de quienes lo habitan como la tensión dramática de lo que les sucede.
Una adaptación colosal, para bien o para mal, es a la vez una reverencia y un travestismo. Sacrifica la profundidad en favor de un espectáculo excesivo. A Jay Gatsby le hubiera encantado.
En líneas generales, es completamente satisfactorio como un espectáculo de entretenimiento. Desde un punto de vista técnico, es impecable. Sin embargo, la moraleja presentada puede resultar incómoda.
La mejor entrega de la saga. Tony Stark, en esta tercera parte, se presenta completamente transformado, pasando de ser una simple figura de acción a un personaje de carne y hueso, repleto de carga emocional.
Historia sobre la necesidad de creer en un poder más elevado, 'La vida de Pi' restaura por encima de todo nuestra creencia en el poder de la fantasía cinematográfica.
El fantasioso universo de Pixar se apropia aquí de la pegada emocional de una obra de Tennessee Williams. Una serie de trepidantes secuencias de acción transforman la película en una versión animada de 'La gran evasión'.