Expresa una sólida convicción de su relevancia, destacando sus grandes dimensiones, la elaborada presentación y sus densos simbolismos. Ninguna película que sea tan simplista y manipuladora merece ser tan pretenciosa.
Weisse demuestra una gran destreza al adentrarse en la mente de su protagonista, abordando su complejidad sin emitir juicios sobre sus acciones, lo que resulta en una obra verdaderamente impactante.
Harper infunde al relato una notable imprevisibilidad al incluir elementos narrativos adicionales. Jessie Buckley realiza una actuación excepcional que destaca en la película.
Ofrece solo un esbozo de trama, y lo hace de forma vaga e incoherente. Ver la película más de una vez podría permitir descubrir significados ocultos, pero es difícil encontrar a alguien dispuesto a intentarlo.
Trata de enmascarar su falta de originalidad a través de un exceso de sentimentalismo y la mezcla de géneros y tonos. Sin embargo, no logra el efecto deseado; incluso los momentos musicales han perdido su encanto.
El director lleva su historia hacia un melodrama sentimental, utilizando una narrativa que resulta básica y predecible, fallando en crear situaciones que resulten creíbles.
Es una obra cruda y excepcionalmente austera. Exige mucho, pero también ofrece mucho: una absorbente meditación sobre la fe y un espectáculo visual a ratos aterrador y siempre apabullante.
Deslumbrantes panorámicas y dos estrellas llenas de carisma ofrecen placeres estéticos indiscutibles, pero la película carece de más elementos memorables. Resulta sorprendente que un director como Hany Abu-Assad haya creado una obra así.
Es aterrador y opresivo a pesar de no depender de los clichés habituales del cine de terror. Sin embargo, su principal inconveniente radica en que intenta ser algo más.
Trata de ser a la vez un thriller, un drama romántico y el estudio psicológico de un personaje necesitado de redención, resultando en un enfoque tosco y confuso.
Será considerada por muchos como la creación de un individuo perturbado, pero eso no impide que se la considere extremadamente entretenida. Es una respuesta desafiante del director a aquellos que creían que su éxito había suavizado su deseo de provocar.
Logra sintetizar las 750 páginas del libro de Balzac con una agilidad y energía reminiscentes de las frescas narraciones de Scorsese sobre la mafia, creando un retrato cautivador de un mundo que se creía moderno.
Todd Haynes presenta una impactante obra que explora cómo los abusos sexuales pueden devastar vidas. Es una película excepcional que invita a la reflexión.
Una mirada profunda y delicada sobre la relación de pareja, que combina elementos de ‘Secretos de un matrimonio’ con la trilogía de Linklater ‘Antes de...’. ‘Los años nuevos’ ofrece momentos de ternura, dolor y una belleza que deslumbra en cada escena.
Lo esencial aquí no radica en la narrativa, sino en la experiencia. Su propósito es proporcionar un entretenimiento estruendoso, básico y visualmente atractivo. Y lo logra de manera efectiva.
Se limita a ofrecer una reinterpretación superficial de sus influencias, rodeándola de humor simplón y escenas de acción poco imaginativas, además de un mensaje que deja mucho que desear.