El resultado no cumple con su objetivo de ofrecer entretenimiento absurdo. Se convierte en una película tediosa, lo que resulta decepcionante viniendo de un director con su trayectoria.
Una película inusual por diversas razones, sin embargo, no logra esclarecer su objetivo con tanta variedad. A pesar de eso, proporciona el nivel de entretenimiento necesario para que ese detalle no sea relevante.
Stephen Kendrick y Alex Kendrick son expertos en crear suspense, combinando sorpresas inesperadas, escenas de acción y toques de humor. Su más reciente drama cristiano parece ser una versión revisada de 'Fireproof', manteniendo su estilo característico.
Mientras plantea una serie de alianzas, la película se aleja del análisis psicológico de su personaje principal, explorando más el género del ‘thriller’. Al final, logra un efecto moderado en ambas direcciones.
Presenta una trama muy parecida a las que se cuentan en obras sobre dictaduras militares en naciones como Chile y Argentina, y el esfuerzo de Salles por embellecer su trabajo no disimula su falta de originalidad.
El director consigue generar una intensa tensión a través de la ambigüedad. Lo que hace que El último exorcismo sea efectivo es su decisión de evitar construir el suspense con recursos fáciles como los sustos.
Nebbou intenta explorar la falacia de las apariencias, pero lamentablemente utiliza trucos narrativos poco originales y giros en la trama que resultan absurdos.
Trata de ser a la vez un thriller, un drama romántico y el estudio psicológico de un personaje necesitado de redención, resultando en un enfoque tosco y confuso.
Villeneuve se establece como un hábil retratista de los sombríos paisajes humanos, logrando mantenernos en un estado de tensión y ansiedad a lo largo de dos horas.
Es una historia con gran potencial, pero Mendoza lo desperdicia con una presentación caótica y falta de atención al ritmo y la claridad en la narrativa. Sorprendentemente, 90 minutos de duración se sienten interminables.
Red de mentiras se esfuerza por ser relevante tanto en el ámbito político como en el moral. Demuestra un conocimiento sólido sobre el espionaje, el terrorismo, la CIA y la política en Oriente Próximo, aunque no profundiza realmente en ninguno de estos temas.
Menos un biopic y más una fantasía inspirada en personajes reales, esta obra fracasa tanto en su intento de sátira política como en representar adecuadamente la celebración de una rebelión feminista contra el patriarcado.
Es innegable que 'Mamma mia! Una y otra vez' supera ligeramente a la película anterior, aunque considerar esto no significa que se pueda calificar como buena.
Una crítica salvaje, excesiva, hilarante, grotesca, repulsiva y deslumbrante contra la misoginia institucionalizada e internalizada, destacando la apabullante interpretación de Demi Moore.