Hace poco más que explicarnos el racismo y el sadismo de manera poco sutil. El abundante catálogo de atrocidades que presenta sugiere que su objetivo es desgastar emocionalmente al espectador.
El filme intenta evocar el cine negro, pero no logra consolidarse en ese estilo. Aunque sugiere tener una trama criminal intrigante y emociones intensas, al final, estas expectativas no se cumplen.
La interpretación de Craig es magnífica, pero la película en sí no logra ser tan efectiva en su narrativa como lo es en sus decisiones estilísticas y recursos formales.
Gracias a la energía y el afecto que el director Phillip Noyce le imprime, junto al carisma que emana Pierce Brosnan, la película se vuelve mucho más interesante y entretenida de lo que se podría esperar.
Mungiu aborda la xenofobia, pero sin la fuerza de sus trabajos previos. La película resulta bastante sencilla, y las tramas junto con los elementos simbólicos que se añaden no la enriquecen, sino que la vuelven más confusa.
Fitoussi investiga el amor, el adulterio, la culpa y el castigo con una sensibilidad notable, evitando los excesos melodramáticos. Aporta una profunda carga emocional sin sacrificar un tono ligero y accesible.
Que posea más consistencia lírica que narrativa y que muestre cierta tosquedad manejando el sentimentalismo no menoscaba el poder de 'Mi vida con Carlos' como testimonio histórico y emocional.
Dos horas y cuarto repletas de debates repetitivos y de escenas carentes de contexto e información, lo que podría resultar tedioso para quienes no son seguidores del artista.
Los aficionados a los Mael no deben dejar pasar esta película. Aquellos que la vean sin conocer su música seguramente saldrán siendo nuevos admiradores.
Al tiempo que promueve valiosas reflexiones sobre el amor y la fidelidad, la película se ve opacada por una serie de escenas ridículas que resultan sorprendentes en una obra con tales pretensiones.
Una colección de trucos narrativos y estéticos. Lo más ofensivo es que los D’Innocenzo creen que el espectador no va a ser capaz de ver venir desde lejos el giro final que imponen al relato.
Zafiedad con ínfulas. Cuando no busca manipularnos emocionalmente a través de la desgracia, la película utiliza diferentes trucos narrativos para hacernos creer en su propia relevancia. No consigue convencer.
Panahi desafía con maestría a sus captores. Su obra es extraordinariamente profética y se presenta como una de las más complejas de su carrera. A su sofisticación conceptual, se suma una intensa furia y un pesimismo profundo.
Llegado el momento, la historia se llena de un sentimentalismo excesivo, sin embargo, eso no impide que se convierta en una profunda reflexión sobre las dificultades que se presentan al intentar amar en un contexto repleto de obstáculos.