Un relato de 160 minutos donde los personajes intercambian diálogos que a veces resultan complejos de entender. En general, ‘MMXX’ sirve como una reflexión sobre la situación de la humanidad en Rumanía durante el año 2020.
Constantemente exige al espectador que tolere la absoluta falta de lógica y la incoherencia tonal y estética. Quien acepte el trato, en ningún momento sentirá el tiempo pasar.
Intenta conmover a toda costa, pero su capacidad de impacto emocional se ve torpedeada tanto por la tosquedad de su sentimentalismo como por esos engorrosos 'flashbacks'.
Cualquiera que vea la película sin conocimientos previos sobre la vida del protagonista se quedará con la sensación de que no había razón para dedicarle tanto tiempo en pantalla.
La recreación transmite una convincente autenticidad. Sin embargo, lo que sigue es un relato predecible sobre el descenso a los infiernos. A pesar de esto, es una obra valiosa por su simple existencia.
Netflix logra que Orson Welles se agite en su descanso. Ver la obra completa es cansado. ¿Cuánto refleja realmente la visión de Welles? Probablemente muy poco.
'Dune' es una obra cinematográfica que demuestra ser perfectamente adaptable y contando con Denis Villeneuve al mando, se presenta como la elección ideal. La película disipa las incertidumbres que la rodeaban y se distancia notablemente de la versión de Lynch.
Allen reutiliza varios clichés personales para construir una narrativa que no logra profundizar en su potencial melancólico para ser un buen drama, ni ofrece suficientes chistes acertados para considerarse una comedia efectiva.
Una película de aventuras agradable que logra sacar sonrisas. La química entre Sandra Bullock y Channing Tatum es lo que realmente hace que la experiencia sea disfrutable.
Es un tipo de comedia donde los personajes actúan de manera tonta e inmadura, lo que impide que la historia progrese. Resulta ser una de las películas más desalentadoras sobre el amor en pareja.
Trata de funcionar como una versión más mundana de una aventura del Universo Cinematográfico de Marvel. Sin embargo, no cuenta con el director adecuado para alcanzar ese objetivo.
Los modos de su heroína evocan a Amélie Poulain. Su travesía se convierte en una serie de enredos, malentendidos y juegos de palabras que surgen del choque cultural.
La película aborda un juego entre la comedia consciente de sí misma y el uso de clichés del género. Sin embargo, termina por simplificar las diferencias culturales que intenta criticar.
Un despliegue de estilización y seriedad se manifiesta en esta obra, la cual resulta más efectiva como una serie de poses y simetrías visuales que embellecen la violencia, en lugar de ofrecer un crudo retrato de la guerra entre rusos y ucranianos que pretende ser.
Intriga de espías que destaca por el empeño del director en mostrar sus instintos más impresionistas y atrevidos. Una obra que merece atención por su originalidad.
Richet demuestra habilidad al coreografiar escenas de acción y construir tensión antes de liberar la intensidad. Sin embargo, su ritmo implacable deja poco lugar para los matices.