La voluntad referencial y experimental nunca interfiere con el encantador sentido del humor de la película, manteniendo su ternura y calidez, así como su sutil y efectivo poder de seducción.
Una obra absolutamente personal que posee una sensibilidad inconfundiblemente europea. El distanciamiento cultural le ha permitido al director ampliar su expresividad narrativa y ahondar en asuntos hasta ahora inéditos en su cine. Un pequeño milagro.
La película presenta otra narrativa que permite a Hansen-Love desarrollar un interesante juego metatextual, transformándose así en una profunda reflexión sobre los procesos detrás de la inspiración creativa.
Trata de ser innovadora, pero se queda en una repetición de clichés sobre la obsesión de los actores por la edad y la apariencia. El constante desfile de cameos no logra ocultar su falta de profundidad.
Netflix logra que Orson Welles se agite en su descanso. Ver la obra completa es cansado. ¿Cuánto refleja realmente la visión de Welles? Probablemente muy poco.
Se pensaba que sería un tributo al personaje de 'La dolce vita', pero en realidad se ha convertido en una defensa de su hija. Es un gesto agradable, lo cual es su principal virtud.
'Dune' es una obra cinematográfica que demuestra ser perfectamente adaptable y contando con Denis Villeneuve al mando, se presenta como la elección ideal. La película disipa las incertidumbres que la rodeaban y se distancia notablemente de la versión de Lynch.
Gran decepción. Ruizpalacios parece prestar más atención a los efectos visuales y a sus ingeniosas ideas que a desarrollar adecuadamente a la veintena de personajes. Los diálogos están repletos de aforismos que distraen en lugar de enriquecer la narrativa.
Allen reutiliza varios clichés personales para construir una narrativa que no logra profundizar en su potencial melancólico para ser un buen drama, ni ofrece suficientes chistes acertados para considerarse una comedia efectiva.
Los actores muestran destellos de verdadera energía cómica, pero el guión los arrastra hacia una serie interminable de disparos, persecuciones y diálogos absurdos que confunden tamaño y volumen con ingenio.
Una película de aventuras agradable que logra sacar sonrisas. La química entre Sandra Bullock y Channing Tatum es lo que realmente hace que la experiencia sea disfrutable.
Es un tipo de comedia donde los personajes actúan de manera tonta e inmadura, lo que impide que la historia progrese. Resulta ser una de las películas más desalentadoras sobre el amor en pareja.
Chaumeil confía en el carisma de sus protagonistas, pero su química es tan poco convincente como la existencia del Ratoncito Pérez. Esto resulta en una serie de clichés que generan más incomodidad que admiración.
Entre lo cursi y el mal gusto, se presenta una tendencia fallida hacia un humor grosero y un sentimentalismo que culmina en un clímax increíblemente empalagoso.
A pesar de su intento de ser moderno, se trata de lo habitual. Las situaciones de los personajes se abordan de manera torpe y sus diálogos carecen de naturalidad.
La película no consigue encontrar el balance entre sus objetivos de comedia romántica y sus esfuerzos aburridos por imitar las clásicas comedias de enredos de Howard Hawks, así como sus torpes números musicales.