Se valora la destreza de Tim Wardle en el manejo de giros narrativos y la sinceridad de sus protagonistas frente a la cámara, lo que hace que la obra sea cautivadora de principio a fin.
A pesar de su habilidad para manejar la ironía, 'El monje y el rifle' elige ser una obra ligera y amigable, transitando con calma entre sus personajes e historias sin profundizar en ninguno de ellos.
Posee una premisa no precisamente original, pero la desarrolla con impecable honestidad y sin caer en tremendismos melodramáticos o soluciones simplistas.
Encuentra en la modestia su gran baza y brinda una emotividad sutil, acentuada por una fotografía que revela la belleza de paisajes que, a simple vista, no resultan especialmente amables.
Se queda en un alarde técnico, pero falto de ritmo lleno de escenas alargadas y diálogos terribles. También habría hecho falta que su interpretación central no fuera tan histérica e histriónica como la que ofrece la actriz Pia Tjelta.
Es una obra carente de honestidad, que utiliza un enfoque feminista y una agenda política para aparentar relevancia, la cual no puede sostenerse por sus propios méritos artísticos.
Cine ecologista inusual que se centra más en las soluciones que en los problemas. La película actúa como una valiosa caja de herramientas para aquellos que están dispuestos a trabajar en la transformación del entorno.