Allen reutiliza varios clichés personales para construir una narrativa que no logra profundizar en su potencial melancólico para ser un buen drama, ni ofrece suficientes chistes acertados para considerarse una comedia efectiva.
Una película de aventuras agradable que logra sacar sonrisas. La química entre Sandra Bullock y Channing Tatum es lo que realmente hace que la experiencia sea disfrutable.
Es un tipo de comedia donde los personajes actúan de manera tonta e inmadura, lo que impide que la historia progrese. Resulta ser una de las películas más desalentadoras sobre el amor en pareja.
La película no consigue encontrar el balance entre sus objetivos de comedia romántica y sus esfuerzos aburridos por imitar las clásicas comedias de enredos de Howard Hawks, así como sus torpes números musicales.
La película se centra en una relación que, aunque predecible, carece de credibilidad. Presenta una colección de imágenes idealizadas que recuerdan al vacío bucolismo de la publicidad de productos lácteos.
Los modos de su heroína evocan a Amélie Poulain. Su travesía se convierte en una serie de enredos, malentendidos y juegos de palabras que surgen del choque cultural.
Es una película que aspira a mucho pero realmente logra poco, y merece el título de absurda no solo por su extravagancia, sino porque se pierde en la incongruencia y el desatino.
Intriga de espías que destaca por el empeño del director en mostrar sus instintos más impresionistas y atrevidos. Una obra que merece atención por su originalidad.
Retrata con ingenio los efectos que el coronavirus impone en su propio rodaje, convirtiéndose en la más lúdica y balsámica de todas las películas hechas sobre la pandemia.
A pesar de contar con una premisa absurda y diálogos poco creíbles, el director Ariel Vromen logra inquietantemente mantener un tono serio en su ejecución.
La combinación es tan extraña como una tapa de chistorra con chocolate. Una historia que incluye soldados alienígenas y fusiles láser, junto a un James Franco exagerado, no debería ser tan tediosa.
La película logra establecer una intriga interesante y profunda, pero eventualmente se adentra en el ámbito del cine de acción, lo que resulta en una pérdida significativa de su identidad original.
Su principal obstáculo es que es una obra demasiado sombría, el tipo de película que provoca en quien la ve la imperiosa necesidad de tomarse o bien un trago largo o bien un Lexatin.
Gradualmente, el melodrama va tomando el protagonismo. A pesar de esto, el impacto emocional de la película se mantiene intacto gracias a la destacada actuación de sus intérpretes.
La película profundiza de manera sensible en la conexión del ser humano con lo metafísico, la naturaleza, la soledad y el sufrimiento que conlleva sentirse diferente.
Una película decepcionante. Haneke presenta múltiples tramas que no se desarrollan ni se interconectan de manera efectiva, lo que da como resultado una obra que intenta ser ambigua pero se siente incompleta.
Se queda en un alarde técnico, pero falto de ritmo lleno de escenas alargadas y diálogos terribles. También habría hecho falta que su interpretación central no fuera tan histérica e histriónica como la que ofrece la actriz Pia Tjelta.