Un despliegue de estilización y seriedad se manifiesta en esta obra, la cual resulta más efectiva como una serie de poses y simetrías visuales que embellecen la violencia, en lugar de ofrecer un crudo retrato de la guerra entre rusos y ucranianos que pretende ser.
Richet demuestra habilidad al coreografiar escenas de acción y construir tensión antes de liberar la intensidad. Sin embargo, su ritmo implacable deja poco lugar para los matices.
Constantemente exige al espectador que tolere la absoluta falta de lógica y la incoherencia tonal y estética. Quien acepte el trato, en ningún momento sentirá el tiempo pasar.
Refleja la transición que el cine de Jia ha experimentado a lo largo de los años. Es una obra diferente: más divertida, más extraña, más inquietante y, tal vez, más trascendente.
La película logra establecer una intriga interesante y profunda, pero eventualmente se adentra en el ámbito del cine de acción, lo que resulta en una pérdida significativa de su identidad original.
Su principal obstáculo es que es una obra demasiado sombría, el tipo de película que provoca en quien la ve la imperiosa necesidad de tomarse o bien un trago largo o bien un Lexatin.
Los constantes saltos temporales impiden que Schrader logre crear tensión dramática. De este modo, 'Oh, Canadá' se torna sombrío, no tanto por tratar el tema de la muerte, sino porque carece de vitalidad en su desarrollo.
Entre lo cursi y el mal gusto, se presenta una tendencia fallida hacia un humor grosero y un sentimentalismo que culmina en un clímax increíblemente empalagoso.
A pesar de su intento de ser moderno, se trata de lo habitual. Las situaciones de los personajes se abordan de manera torpe y sus diálogos carecen de naturalidad.
La película se centra en una relación que, aunque predecible, carece de credibilidad. Presenta una colección de imágenes idealizadas que recuerdan al vacío bucolismo de la publicidad de productos lácteos.
La película se fundamenta en una serie de gags, muchos de los cuales son bastante divertidos. No obstante, el exceso de chistes no enriquece la trama como debería.
Brian Crano realiza una película que explora la temática del sexo, pero carece de una comprensión profunda sobre las consecuencias de los deseos físicos.
La película aborda un juego entre la comedia consciente de sí misma y el uso de clichés del género. Sin embargo, termina por simplificar las diferencias culturales que intenta criticar.
Intriga de espías que destaca por el empeño del director en mostrar sus instintos más impresionistas y atrevidos. Una obra que merece atención por su originalidad.
Retrata con ingenio los efectos que el coronavirus impone en su propio rodaje, convirtiéndose en la más lúdica y balsámica de todas las películas hechas sobre la pandemia.
Un relato de 160 minutos donde los personajes intercambian diálogos que a veces resultan complejos de entender. En general, ‘MMXX’ sirve como una reflexión sobre la situación de la humanidad en Rumanía durante el año 2020.
Probablemente sea la película más cercana a la comedia de Olivier Assayas. Pese a ser una obra inconfundiblemente menor en la filmografía del director, ‘Hors du Temps’ deja clara su propia trascendencia a través de su título.
A pesar de contar con una premisa absurda y diálogos poco creíbles, el director Ariel Vromen logra inquietantemente mantener un tono serio en su ejecución.
La película no logra definir su identidad, utilizando diálogos cortantes para suplir la falta de intriga y profundidad emocional que resulta de personajes poco desarrollados.