Es un film entretenido, repleto de impresionantes logros visuales que no dejan de sorprender, pero que al mismo tiempo no aporta nada demasiado novedoso a lo que ya se había contado antes y mejor.
Sus productores, Sandler y Smigel, lograron mejorar la fórmula exitosa del primer film. La receta encuentra el equilibrio perfecto entre el humor hilarante y absurdo, algunos sustos sutiles y una ternura que nunca resulta empalagosa.
Simpáticos y hábiles para atraer al público tanto arriba del escenario como fuera de él, los One Direction tienen una película a la medida de su éxito.
[Brave] no alcanza el nivel creativo de 'Ratatouille', 'Toy Story' o 'Wall-E', pero presenta un universo de belleza visual impresionante y una historia que busca modernizar a las princesas de cuento.
Si todo suena algo ridículo, es porque lo es. Esto es especialmente evidente cuando, entre las peleas con gigantes digitales en 3D, se encuentra el inexpresivo Perseo interpretado por Worthington.
Aunque cambió de director, pasando de Gore Verbinski a Rob Marshall, y dejó de lado la línea narrativa que caracterizó las tres películas previas, el film mantuvo su mayor atractivo intacto.
Kelly Asbury y los casi una docena de guionistas del filme optaron por adornar cada escena con referencias a la cultura popular. En esta acumulación, 'Gnomeo y Julieta' pierde parte de la dulzura que podría compensar su evidente falta de originalidad.
Conocido por sus innovadoras puestas en escena que evitan en gran medida el uso excesivo de efectos especiales, el estilo de Gondry se refleja en algunas escenas. En esta ocasión, la prioridad es presentar a un superhéroe que sabe reírse de sí mismo.
Con un lenguaje que respeta el estilo del original literario, con el que el doblaje local a veces tropieza en detrimento del desarrollo de la historia, 'Los fantasmas de Scrooge' convierte una experiencia fílmica en una casi táctil, gracias a la belleza y el detalle de sus imágenes suntuosas.
Lo que hace de 'Merlina' un experimento mayormente exitoso no solo es la realización de Burton sino sobre todo la presencia de la talentosa Jenna Ortega en el papel protagónico.
La serie celebra la diversidad y sobre todo los complejos contornos de la identidad de una joven mujer dispuesta a ser la heroína de su propio cuento de hadas.
Explora la angustia adolescente, la incertidumbre sobre el futuro y el despertar amoroso y sexual con una delicadeza notable y un cuidado en la construcción de sus personajes centrales.
Inverosímil y carente de realismo o actualidad, esta película de dos horas y diez minutos no logra presentar a su protagonista como un personaje ni siquiera un poco interesante.