Nada es sugerido y todo está subrayado y machacado para dejarlo claro. El evidente cuidado estético choca con un montaje desprolijo y una notable falta de coherencia narrativa.
Una comedia amarga, pero comedia al fin. Con un humor asordinado que en gran medida deriva de la capacidad de Ben Stiller para transmitir la confusión de Brad y su fallida percepción de la realidad.
Tal vez en manos de otras actrices esa dirección de la trama podría haber resultado en un festival lacrimógeno sin demasiada sustancia. Sin embargo, cada una de las intérpretes de este film lo eleva más allá de las circunstancias del guión que el director Tate Taylor adaptó de la novela.
Este film explora con un humor a veces desenfrenado, delirante y también sutil los misterios de la amistad femenina. Además, ofrece una mirada sensible sobre la realización personal y los sueños de las mujeres mayores de treinta.
A diferencia de lo que ocurría en The Hangover, este filme carece de frescura y del aire de originalidad que permitía que situaciones ya vistas parecieran, de alguna manera, renovadas.
Su especificidad no le quita valor a unos guiones escritos con desenfado e interpretados con el mismo tono tanto por Cuoco como por el resto de los actores de voz.
La falta de explicación sobre el origen del don de la niña, junto con la apariencia de la villana, que evoca una mezcla entre Cruella de Ville y una practicante del sadomasoquismo, convierten lo que podría haber sido una divertida aventura infantil en una película mucho menos recomendable.
Jessica Brown Findlay es lo más destacado de la película. Logra que, al menos por un tiempo, 'Un cuento de invierno' tenga coherencia y emocione con una historia de amor marcada por el destino, algunos milagros y la batalla entre el bien y el mal.
Sin forzar situaciones para acelerar el ritmo del film, el director, fiel a su admirable estilo, se toma el tiempo para desarrollar cada una de las aristas del personaje.
Una biografía sin demasiada vida, la construcción narrativa del personaje recorre todos los estereotipos posibles y ni siquiera el considerable carisma de Ewan McGregor logra despertar interés en la historia del diseñador.
Contradictoria en su mensaje sobre las mujeres en posiciones de poder y superficial al abordar las posturas conservadoras de la primera ministra, la película presenta un valor inestimable que, en ciertos momentos, logra equilibrar su desarrollo inconsistente.
A pesar de contar con un guión predecible y con la presencia de villanos caricaturescos interpretados por Catherine Zeta-Jones y Bryan Cranston, 'La era del rock' consigue ser más que un simple artefacto retro, logrando ofrecer una experiencia entretenida.
Si bien cumple su objetivo, es evidente que su intento de resaltar lo absurdo de la trama se siente más como una colección de sketches que como una película coherente. A pesar de esto, el elenco logra aportar lo mejor de sí con chistes sencillos y se destaca especialmente en los momentos más sutiles.