'Bo Burnham: Inside' explora los límites del stand up, aunque su proceso de desconstrucción se asemeja más a una demolición. A pesar de esto, el resultado de su experimento se puede considerar un triunfo artístico.
Un relato más bien predecible y sin demasiadas pretensiones. Los intérpretes no cuentan con demasiada tela para elaborar sus personajes, aunque por momentos sí logren llevarlos más allá de la caricatura.
Con un guión que presenta grandes momentos y otros pasajes bastante débiles, la película se beneficia enormemente de un elenco ideal que brilla incluso en los aspectos menos logrados.
Muy hábil para construir los diálogos y las interacciones entre sus tres protagonistas, Salinas no obtiene los mismos resultados del resto de los personajes en los que muchas veces recae la obligación de explicar y resolver partes fundamentales de la trama.
Juego de contrastes entre el exterior y el interior de un personaje central tan gracioso como patético y denso. Un esfuerzo notable que resulta en una película de igual medida.
Si bien en ocasiones la dirección y el guion pueden parecer excesivamente telenovelescos, también logran distanciarse de los antiguos clichés en los que los romances secretos de los protagonistas culminan en tragedia.
En la búsqueda de contar una historia de acción y camaradería masculina en el marco de una guerra devastadora con la seriedad que el relato merecía, Ritchie terminó por demostrar sus limitaciones como director y guionista.
Una adaptación con dos protagonistas brillantes que acierta al rendirle homenaje a su origen musical y presenta un vibrante ritmo, una paleta de colores vibrante y actuaciones excepcionales.
Un pastiche que entretiene solo de a ratos. El resto del tiempo aparece el desconcierto y la sensación de que nada de lo que se está viendo tiene demasiado sentido.
Oscuro y angustiante, el film le hace justicia al libro del que fue adaptado y, al igual que él, la historia y su desarrollo parecen ser aptos sólo para iniciados.
Entre los aciertos de tono del film está el humor que atraviesa casi todas las interacciones de los personajes. 'Flora e hijo' resulta un disfrutable nuevo capítulo de la obra de Carney.
En solo 39 minutos, este cortometraje, que ha sido galardonado con un Emmy y nominado al Oscar, retrata de manera impactante y humana el devastador impacto de la adicción a los opiáceos.
Su nueva extensión ofrece información adicional sobre la trama original, pero estas incorporaciones no son suficientes para enriquecer la profundidad o los matices de los personajes, y el esfuerzo por ajustar su perspectiva política resulta insatisfactorio.
Una miniserie policial que destaca por sus actuaciones sobresalientes y un misterio cautivador que resulta ser más intrigante que la respuesta que ofrece.
Gibney presenta un viaje cautivador y angustiante. Desde lo íntimo hasta lo colectivo, el documental revela la desgarradora realidad forjada por la avaricia de médicos, políticos y millonarios.