Una propuesta confusa y frenética. La trama no logra sostenerse, dejando al espectador con la sensación de que no hay suficiente historia para justificar la duración de la película.
El hijo director de Kevin Kline plantea la idea de que el talento puede ser hereditario en esta ingeniosa y conmovedora representación de un artista en proceso de formación.
El director transforma el plató de la Warner en una representación maravillosamente romántica de Marruecos durante la Segunda Guerra Mundial, lleno de auténticos exiliados europeos y talentosos intérpretes.
Es una delicia volver a ver a Altman en plena forma. Dentro de un reparto fabuloso, Maggie Smith y Helen Mirren sobresalen. Cinco estrellas no le hacen justicia.
La elección de Sean Connery para interpretar al padre malhumorado de Indy es lo que convierte a esta tercera entrega en una experiencia rica y gratificante.
Amenábar eleva la tensión hasta niveles insoportables en una escalofriante película de terror digna de ser comparada con 'The Sixth Sense' de M Night Shyamalan.
Como drama, funciona a la perfección, haciendo que el caos y la carnicería de ese día cobren vida de forma devastadora y ofreciendo una imponente actuación de James Nesbitt.