Un procedimental de terror y asesinos en serie que replica con confianza los estilos de 'The Silence of the Lambs' y 'Zodiac' de David Fincher, antes de girar salvajemente en su propio eje diabólico.
Repleta de un caos explosivo y de intensos combates aéreos, esta aventura de acción de altos vuelos ofrece un entretenimiento pulido, aunque poco original.
Demasiado banal para los adultos y demasiado repugnante para los niños, la película de Jonny Campbell ofrece algunas risas, pero resulta tan rígida como el extraterrestre que lleva su nombre.
La experiencia de Joe Johnston en efectos visuales le proporciona una gran ventaja. Se presenta una narrativa emotiva sobre las segundas oportunidades y la inocencia perdida de manera precoz.
El problema radica en que el mundo ha evolucionado, mientras que Hogan se ha quedado estancado. Mick Dundee no se presenta tanto como un aventurero en un entorno nuevo, sino como un personaje que ha quedado obsoleto.
Aparte de una buena fotografía y alguna que otra escena de batalla, el resultado es un aburrimiento tan lento que resulta tan difícil de entender como el extraño acento irlandés de Kiefer Sutherland.