El relato es confuso y las situaciones se suceden entre explicaciones y la presentación de personajes que carecen de profundidad. En definitiva, es un filme que se asemeja a muchos otros, uno que genera mucho ruido, pero poco impacto.
Las intenciones son loables y la actuación, así como la interpretación musical de Andra Day, es destacable. Sin embargo, los elementos de la película carecen de sutileza y resultan demasiado evidentes, lo que provoca que la denuncia carezca de la profundidad necesaria.
Poco hay de novedoso en los algo más de 100 minutos de duración, los cuales se enfocan más en el efectismo que en desarrollar un relato sólido y cautivador. Al final, se siente como más de lo mismo.
Un digno entretenimiento familiar. El resultado final es, entonces, un entretenimiento liviano que se asume como tal, a diferencia del resto de una saga que se tomaba demasiado en serio a sí misma.
Hay tantas interpretaciones posibles que nunca se aclara del todo si la actuación de Fletcher es una parodia o no, dejándola en una incómoda ambigüedad. 'Volando alto' apenas logra despegar y se queda en una mediocridad.
Hess no logra equilibrar los diferentes tonos de la película, lo que resulta en una comedia insípida, desgastada y predecible. Lo más preocupante es que, siendo de este género, carece de la gracia que debería caracterizarla.
Se trata de un pequeño y austero primer largometraje, construido con un buen manejo de la claustrofobia, el suspenso y la tensión dramática. Misión cumplida.
Una película que apuesta más al humor que a la moraleja, evita varios lugares comunes de la comedia geriátrica y entiende a sus protagonistas sin juzgarlos.
Esta comedia romántica logra resonar con los tiempos actuales de reivindicación de la diversidad, aunque en el aspecto artístico no logra ir más allá de las convenciones del género.
Una muy agradable sorpresa por parte de un director poco conocido que demuestra que entretenimiento e inteligencia no necesariamente van por carriles separados.