'47 Ronin' no logra llenar por completo el vacío presente en su sección central, algo que se evidencia en los combates contra enemigos generados por ordenador y en las modificaciones realizadas en postproducción.
Es como el episodio piloto extendido para una serie. Sin embargo, su animación impersonal y vacía tiene una ventaja: no hay actores infantiles en pantalla que puedan crecer más que sus personajes.
Con 'Rocks in My Pockets', Signe Baumane ofrece una película de animación inteligente, impactante y entretenida, que explora las profundidades de la depresión a través de la historia de su familia.
A pesar de la belleza de la naturaleza y de los momentos reconfortantes que aportan los cachorros, la película se presenta principalmente como un profundo tratado sobre la supervivencia.
En su 19º filme, el Sr. Barreto presenta con mucha confianza un enfoque que desafía gran parte de la sabiduría tradicional sobre la vida y obra de Bishop. Sin embargo, su película termina por autoinmolarse.
Todas las variaciones del recorrido cronológico del documental son bien recibidas y es una delicia escuchar la estima que sienten por Brian los Wrecking Crew.
El sentido de la historia del arte en el documental resulta algo confuso debido a la falta de contexto. Sin embargo, la figura de Paik es innegable, ya que logra crear a pesar de las dificultades que enfrentó.
El guion presenta altibajos evidentes y gran parte de esta película se siente descuidada, como si fuera simplemente una excusa para alcanzar un desenlace impactante.
El director Mark Neveldine utiliza una iluminación deslumbrante y una banda sonora vibrante, aunque lo más impactante es la actuación de la Sra. Dudley. A través de su mirada, revela alteraciones perturbadoras en su autoconsciencia y en sus intenciones oscuras.
La previsibilidad y los clichés obstaculizan el desarrollo de la comedia, especialmente debido a un protagonista que carece de profundidad y resulta excesivamente amable.
La película del Sr. Lee tiene un enfoque más clásico de lo que su humor sexual explícito sugiere. Aunque puede que algunas de sus escenas crudas y dramáticas se sientan artificiales, resulta complicado no apreciarla.
La intensa carga erótica es innegablemente cautivadora, pero Brisseau va más allá de simplemente mostrar a sus actores en un contexto sin restricciones. Su enfoque meta-cinematográfico presenta una de las propuestas más intelectuales de esta temporada.