Aunque algo obvia, esta metáfora sobre la vampirización de los medios y los peligros del progreso tiene a su favor su fluida narrativa, el buen oficio de Grandinetti y su gesto poético.
La adaptación de este poema épico carece de la esencia tanto poética como épica. La evidente discrepancia entre la ambición desbordante del proyecto y la falta de recursos se convierte en el principal error de la producción.
A pesar de la complejidad de su mensaje, se ha convertido en una obra de culto dentro de la comunidad homosexual. Una excentricidad que destaca por su asombrosa belleza.
Narrada con aciertos narrativos, la película atrapa al espectador hasta que llega a una conclusión final que resulta ser maniquea, ambigua y algo forzada.
Thriller trepidante, bien narrado y mejor actuado, que sabe mantener al espectador absolutamente concentrado en los preparativos de un golpe ingenioso, sorprendente y, en el mejor estilo de Hollywood de los millones, espectacular.
Una auténtica fotocopia, por lo que no se puede decir que sea mala. El problema aquí es, estrictamente, de naturaleza creativa, de desfachatez y morro.
Aunque es sincera y un tanto sentimental, la historia posee un encanto especial que resulta agradable. Además, es un punto a favor que no caiga en los clichés de la comedia estadounidense.