Aunque hay circunstancias graves, Tezel consigue mantener todas sus piezas en un tono con cierto sentido del humor, y a cambio del amargor ofrece algo de luz, búsqueda y musicalidad.
Quizá el guion y el talento de Fernández Armero deberían haber ajustado algunas notas musicales del 'gag', del diálogo y sus réplicas, en lugar de apresurarlos tanto. Sin embargo, hay momentos realmente divertidos.
Espectacular entretenimiento. Con un buen armamento técnico disponible y un espectador entretenido, una película de estas características cumple su función.
Es una magnífica película de ficción. Toda la película es maravillosa, te atrapa casi al principio. Es muy divertida, honesta, juvenil y energética, y nunca cae en la depresión.
Lo mejor es su retrato de una obsesión, la de todo un pueblo. Lo que opera en contra del interés de la película es su propia estructura y la prolongación de la búsqueda. El desenlace, aunque ya conocido, está muy bien resuelto a nivel cinematográfico.
Un milagroso espectáculo visual que ofrece entretenimiento, conmoción, risas, tensión y lágrimas. No hay manera de escapar de su magnetismo en ningún momento.
Aventura llena de vistosas imágenes que, para algunos, puede no resultar atractiva si no les interesa el universo de los superhéroes. Además, es posible que no consideren suficiente la profundidad política, ideológica y social que ofrece esta travesía de Marvel por Wakanda.
Una magnífica mezcla de intensa tensión, impresionante incoherencia en la trama, y profundas dudas existenciales y ecológicas. Es innegable que Bayona ha creado la mejor entrega de la serie desde los tiempos en que Spielberg estaba en su juventud.
La aventura y sus tramas están bien ligadas, tiene buenos y graciosos momentos, un ritmo ágil y es de muy fácil digestión: no es preciso ser un niño para pasar un buen rato con ella.
La película se extiende por dos horas y media, un tiempo en el que resulta complicado comprender todo lo que ocurre. No hay duda al respecto: si disfrutaste de las entregas anteriores, es difícil entender por qué no podrías disfrutar de esta.
Es un catálogo de atractivos, desde la nave a sus protagonistas, desde los dilemas del viaje hasta su área romántica y desde lo provocativo de algunas de sus sugerencias hasta la música de Thomas Newman.
Su atractivo está en la sencillez del relato de la evolución del hombre y en la sutileza de algunos de sus mensajes para el público infantil. No es Pixar, pero es divertida de una manera, digamos, francesa, y tiene su razón de ser vista.
Roma es una película depresiva e infructuosa, ya que parece que Wenders agotó toda la sal en su anterior film y le ha quedado muy poca para este. Resulta bastante sosa.
Es imposible recordar todos los gags y hallazgos visuales que se mezclan, y resulta un tanto desconcertante sorprenderse a uno mismo entre risas y reacciones inesperadas.