Brendemühl presenta una interpretación arrogante como Olegue, el prestamista. Sin embargo, los personajes carecen de un perfil definido, y la lógica detrás de sus acciones se convierte en la principal intriga de la trama.
Una fábula visualmente impresionante y retorcida, repleta de ogros, monstruos y brujas, que cautiva con su espectacularidad. Garrone logra abordar temas contemporáneos y relevantes para el futuro.
Película indescriptible. La intención última de alguien tan provocador y radical como Serra con «Liberté» es un enigma, pero, por encima de ese enigma está el hecho de que lo hace y te lo planta delante de las narices.
El inicio es impactante y escalofriante, aunque la película se desvíe a escenarios más convencionales y repetitivos. Muschetti cuenta con el talento necesario, pero en esta ocasión, no logra aprovecharlo al máximo.
Lanthimos explora la conexión entre el thriller psicológico y la tragedia griega, logrando generar un inquietante malestar en el espectador a lo largo de la película.
La trama está llena de sutilezas psicológicas y elementos de género que alimentan la intriga. Sin embargo, aunque presenta un desarrollo interesante, no alcanza las expectativas que su directora desea subrayar.
Dos elementos destacados elevan notablemente la película: las actuaciones de Diego Luna y Ariadna Gil. La producción se presenta como una atractiva mezcla de cine potente que, al mismo tiempo, mantiene un matiz sutilmente femenino.
Yamada regresa con una tercera entrega que presenta a los mismos personajes en nuevas aventuras en «Verano de una familia de Tokio». Sin embargo, esta vez la película carece de la profundidad emocional que caracterizaba a la obra de Ozu.
Colosal ejercicio cinematográfico con una vigencia metafórica asombrosa. Los personajes hacen que la monumental película se presente de forma tangible, entregándola al espectador de manera sólida pero accesible, sin sacrificar su esencia épica ni lírica.
La historia se desarrolla en un escenario típico del wéstern, con personajes que remiten al género, pero se presenta de una manera que invita a la reflexión desde la butaca.
Si bien la trama de la aventura no presenta grandes giros, destaca por su impresionante técnica y un cuidado diseño de personajes que son inquietantes y visualmente sorprendentes.
Una historia centrada en la experiencia femenina en un entorno masculino y salvaje, donde Urbizu entrelaza un intenso torbellino de relaciones y presenta personajes robustos y con claras ideologías.
Un producto entretenido y visualmente atractivo, aunque tiene ciertos aspectos débiles. Sin embargo, lo más destacable es la diversión de presenciar un enfrentamiento directo entre dos grandes estrellas.
El duque de Obando, interpretado por José María Pou, aporta un toque de gracia a la película. Es una comedia ligera y cambiante, aunque quizás un poco más de profundidad sería beneficioso.