A pesar de la complejidad característica del director, la película se sitúa cómodamente en el ámbito del cine familiar. Las sorprendentes combinaciones estéticas que utiliza Del Toro para dar vida al ‘universo Pinocho’ son realmente impactantes.
Um Tae-hwa logra presentar una metáfora ingeniosa tanto en lo conceptual como en la parte visual. La película se desarrolla de manera ascendente y resulta muy entretenida.
Kitano se ríe de sí mismo en una obra que destaca por su egocentrismo y sus fantasías. Ofrece situaciones que, aunque repetitivas y violentas, generan una reflexión sobre su propia obra.
La película resulta pesada en su segmento central, lo que dificulta el avance a pesar de las actuaciones entregadas de Imogen Poots y Jesse Eisenberg, así como del manejo meticuloso y frío del espacio.
Magnífica película. No es fácil de recomendar alegremente, ya que su tono es oscuro y denso, pero está llena de ese valioso ingrediente que solo se puede encontrar en la experiencia cinematográfica.
Como la trama oscila entre emociones positivas y negativas, es comprensible que no sea del agrado de todos. Sin embargo, a simple vista, se trata de una obra bien ejecutada en términos técnicos y con un enfoque moralmente ingenioso.
Juega con la esencia del drama y la intriga con una narrativa elegante y prodigiosa. La historia nos lleva a explorar lugares de pasión que rarezas poco visitados.
La actuación de Javier Bardem en este complejo personaje es simplemente impresionante. La película se presenta de manera clara, entretenida, atrevida e inteligente, reflejando de forma brillante la realidad.
Rosales logra equilibrar momentos intensos de emoción con una curiosa precisión en su lenguaje, alcanzando una hermosa combinación de innovación y conmoción.
La principal y casi única virtud de la película es la actuación de Vincent Lindon. La cinta parece tener intenciones profundas, pero lo que realmente transmite es una gravedad excesiva que no logra alcanzar su objetivo.
El inicio es cautivador y sorprendente. Sin embargo, abusa de los planos cortos y se enfoca demasiado en gestos y movimientos estereotipados, lo que resta sutileza a la propuesta. Esto impide que la obra de Luis Bermejo logre un mayor equilibrio.
Una película de género realizada con gran habilidad, llenas de espectacularidad y entretenimiento. Para los aficionados al cine de zombis, este 'Tren a Busan' se convierte en una obra tan significativa como lo es 'Ordet' para quienes aprecian el cine espiritual.
Película de origen húngaro que, aunque comienza de manera rápida, se vuelve cada vez más extraña a lo largo de su desarrollo, convirtiendo su mensaje en algo poco claro y monótono.
Es una película que realmente merece ser vista y disfrutada. Su historia atrae por su encanto y sencillez, ofreciendo un relato lleno de diversión, además de ser una gran oportunidad para descubrir el talento de Gal Gadot.