La intensa confusión que experimenta el espectador, incapaz de asimilar y conectar con el caos, refleja la perspectiva de Occidente hacia ese remoto lugar.
Es eficaz en su género, logra generar sobresaltos y angustia que contrarrestan la superficialidad de la trama. Sin embargo, su impacto aterrador se desvanece cuando las luces se encienden.
Un arsenal cautivador de detalles y procesos tanto íntimos como policiales y políticos transforma esta película en un thriller excepcional, cargado de tensión, intriga y con numerosas aristas intrigantes.
Hay un notable sentido del humor y se valora el esfuerzo por mostrar una faceta más humana del Capitán, interpretado por Anthony Mackie. Lo más destacable es que la película no se vuelve agotadora, y en un par de horas logra resolver los conflictos presentados.
El mejor cine posible sobre la mejor humanidad. Una historia que la excepcional caricia del buen cine transforma en algo verdaderamente especial por la profunda emoción que logra capturar y transmitir.
Desde una perspectiva distante, se puede afirmar que lo más destacable de 'Babygirl' es la dedicación de Nicole Kidman a su personaje ambiguo. La película deja una impresionate sensación de incertidumbre sobre el rumbo que toma.
La actuación de Emma Stone brilla con una intensidad impresionante. Sin embargo, el estilo barroco de Lanthimos y sus cambios de ritmo narrativo pueden resultar un tanto abrumadores.
Es una comedia entrañable, con personajes bien desarrollados. Sin embargo, carece de una fuerte dosis de humor, y sus reflexiones íntimas y sentimentales no logran profundizar lo suficiente.
Lo extraordinario reside en su contraste con el marco ambiental donde se desarrolla su historia. La cámara de Lelio presenta una estética seca, aunque busca capturar una cierta humedad en algunas escenas.
Una experiencia narrativa embriagadora que transita desde la risa hasta el desagrado, pasando por momentos de extrañeza y reflexión; presenta un conjunto notablemente desequilibrado y caótico.
La música flamenca, la estética poética y el uso del contraluz realzan los dos escenarios inalcanzables de la película, que se desarrolla entre la procesión y el repique de campanas.
No hay mucha palabra, algo de conversación y sí una invitación constante a la meditación, al conocimiento, al encuentro consigo mismo. Más que un documental o película, 'Blow Horn' se presenta como unos ejercicios espirituales.
Sus tres mejores cualidades: la elegancia de su puesta en escena, una intriga que se pega a las paredes del terror y una interpretación sobresaliente de Elisabeth Moss.
El acoplamiento de trama y montaje, el ímpetu de las secuencias de acción y unos diálogos bien elaborados hacen de ‘Despierta la furia’ una obra única.
Tiene ese sello del cine musculado centroeuropeo, con bíceps para la cámara en mano, muy pegado a lo real y lo creíble, con enormes dosis de cinismo crítico.
Un producto que resulta ameno, aunque carece de sorpresas notables. Se percibe un claro intento de combinar humor, riesgo y romance de manera algo desorganizada.